fénix


También se encuentra en: Sinónimos.

fénix

(Del lat. phoenix, -icis < gr. phoinix, -ikos.)
1. s. m. y f. MITOLOGÍA Ave fantástica que tiene la facultad de renacer de sus cenizas.
2. literario Persona, animal o cosa que se consideran únicos en su especie.
NOTA: En plural: fénix

fénix

 
m. f. mit. Ave que, según los antiguos, era única en su especie y renacía de sus cenizas.

fénix

('feniks)
sustantivo masculino
1. ave mitológica que renace de sus cenizas cada vez que muere El fénix es símbolo de las personas que salen adelante a pesar de todo.
2. figurativo persona que es única o exquisita Es el fénix en su disciplina.
Traducciones

fénix

Phönix

fénix

phénix

fénix

fenice

fénix

Phoenix

fénix

Phoenix

fénix

Phoenix

fénix

Финикс

fénix

凤凰

fénix

鳳凰

fénix

Phoenix

fénix

Phoenix

fénix

フェニックス

fénix

Phoenix

fénix

SMphoenix
el Fénix de los ingeniosthe Prince of Wits, the genius of our times (Lope de Vega, Golden Age dramatist)
Ejemplos ?
Así, en una desordenada sintaxis, tenía la estatua de Hércules Farneso, cuyo gran tórax le fascinaba a la malvada; se había apoderado de Pegaso que lo exhibía en una jaula de oro; tenía al titán Prometeo, encadenado exánime, para obligarlo a confesar el gran secreto que él poseía sobre la caída de Zeus; en un exhibidor especial tenía la célebre manzana de la discordia por la cual habían muerto tantos héroes en la guerra de Troya como Áyax; pero sobre todo guardaba con malévolo entusiasmo las cenizas del Fénix.
Alargaron la diestra a los manjares que tenían delante, y cuado hubieron satisfecho el deseo de comer y de beber, Ayante hizo una seña a Fénix; y Odiseo, al advertirlo, llenó su copa y brindó a Aquileo: —¡Salve.
Entonces se miró que el aguacero menguaba, las nubes se abrían como si fueran un telón celeste y entre el azul infinito del cielo recién lavado que aparecía, se vio volando ágil y majestuoso, al Ave Fénix que así, y sólo así, al sentir la libertad, renacía.
Otra, más discreta y grave, más aguda y más curiosa dice, vertiendo alegría por los ojos y la boca: "Esta perla que nos diste, nácar de Austria, única y sola, ¡qué de máquinas que rompe!, ¡qué disignios que corta!, ¡qué de esperanzas que infunde!, ¡qué de deseos mal logra!, ¡qué de temores aumenta!, ¡qué de preñados aborta!" En esto, se llegó al templo del Fénix santo que en Roma fue abrasado, y quedó vivo en la fama y en la gloria.
Y si quieres, yo mismo los designaré y ellos obedezcan: Fénix, caro a Zeus, que será el jefe, el gran Ayante y el divino Odiseo, acompañados de los heraldos Odio y Euríbates.
El cuarto escuadrón obedecía las órdenes de Fénix, aguijador de caballos; y el quinto tenía por jefe al eximio Alcimedonte, hijo de Laerces.
Y Fénix quédese con nosotros, acuéstese y mañana volverá conmigo a la patria tierra, si así lo desea, que no he de llevarle a viva fuerza.
Cuando esto hubo dicho, despidió a los reyes, y solo se quedaron los dos Atridas, el divino Odiseo, Néstor, Idomeneo y el anciano Fénix para distraer a Aquileo, que estaba profundamente afligido.
Y el anciano jinete Fénix, que sentía gran temor por las naves aqueas, dijo después de un buen rato y saltándole las lágrimas: —Si piensas en el regreso, preclaro Aquileo, y te niegas en absoluto a defender del voraz fuego las veleras naves, porque la ira anidó en tu corazón, ¿cómo podría quedarme solo y sin ti, hijo querido?
Primero enderezó sus pasos hacia el fuerte Menelao, hijo de Atreo, que se hallaba cerca; y tomando la figura y voz infatigable de Fénix, le exhortó diciendo: —Sería para ti, oh Menelao, motivo de vergüenza y de oprobio que los veloces perros despedazaran bajo el muro de Troya el cadáver de quien fue compañero fiel del ilustre Aquileo ¡Combate denodadamente y anima a todo el ejército!
Respondióle Menelao, valiente en la pelea: —¡Padre Fénix, anciano respetable! Ojalá Atenea me infundiese vigor y me librase del ímpetu de los tiros.
Pusiéronse en fila, y Aquileo les indicó la meta a lo lejos en el terreno llano; y encargó a Fénix, escudero de su padre, que se sentara cerca de aquella como observador de la carrera, a fin de que, reteniendo en la memoria cuanto ocurriese, la verdad luego les contara.