extravagante

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extravagante

(Part. del bajo lat. extravagari.)
adj./ s. m. y f. Que llama la atención porque excede o se aparta de lo considerado normal vestido extravagante; persona extravagante. estrafalario, estrambótico corriente

extravagante

 
adj. Que se hace o dice fuera del orden o común modo de obrar.
Raro, extraño, desacostumbrado, excesivamente peculiar u original.
adj.-com. Que procede así.
En las oficinas de correos, correspondencia que se halla de paso para otras poblaciones.
f. der. can. Constitución pontificia posterior a las clementinas, llamadas extravagantes para indicar que estaban fuera del primer Corpus iuris canonici.

extravagante

(ekstɾaβa'γante)
abreviación
que es poco común o excesivamente original accesorio extravagante
Sinónimos
Traducciones

extravagante

exkluzivní, rozhazovačný

extravagante

ekstravagant, smart

extravagante

erikoinen, ylellinen

extravagante

ekstravagantan, pomodan

extravagante

浪費する, 特別な

extravagante

낭비하는, 화려한

extravagante

chic, extravagant

extravagante

fancy, råflott

extravagante

extravagant, fin

extravagante

แฟนซี, ฟุ่มเฟือย

extravagante

fantezi, savruk

extravagante

đặc biệt, hoang phí

extravagante

奇特的, 奢侈的, 奢侈

extravagante

奢侈

extravagante

ADJ [ideas, ropa, persona] → extravagant, outlandish
Ejemplos ?
Gladys». Sadler ha vuelto a sus conservas comprimidas, mohíno, pero resuelto a no sufrir más extravagantes caprichos de mujeres. Cuando le hablan de España, se desata su lengua.
eguro que eres de 2 'c' de ATUSPARIA Lima, como todos los pueblos de la tierra, ha tenido (y tiene) un gran surtido de tipos extravagantes, locos mansos y cándidos.
Cosas horribles y extravagantes estremecieron mi espíritu: veía a Frutos que volaba, que se reía de mí, haciéndome contorsiones; oía que las campanas doblaban tristes...
Entre su nerviosismo y su natural torpeza al bajarse del carro, Peggotty estaba haciendo las contorsiones más extravagantes; pero yo estaba demasiado desconcertado para decirle nada.
(Las solteronas son a veces tan extravagantes ...) -No creo, Trotwood -dijo Agnes levantando con dulzura los ojos hacia mí-, que debas preocuparte demasiado por eso.
No llevaba guantes, y su manita, cuajada de sortijas, relucía al manejar el abanico, un gran pericón manileño sembrado de flores extravagantes, imposibles.
Como el papel de mártir, en defensa de una doctrina ó de un principio, pasó de moda, y los que se obstinan en des- empeflarlo alcanzan reputación de necios ó extravagantes, yo, que no aspiro á gloria de mártir, ni á fama de tonto, he te- nido que arriar bandera, amordazar mi conciencia y Dios me lo perdone, que sí me lo perdonará, teniendo en cuenta que he cedido ante fuerza mayor, ante la presión de la ley civil y de los encargados de administrar justicia.
y lo que has de ver es que le parecieron abominables a Alberto, que entiende de pintura. ¡Es que tú tienes unos gustos tan extravagantes!
El libro cuarto comienza con un largo prólogo a los lectores y después va refiriendo las incidencias de la fantástica navegación hacia el país de Cathay, residencia de la diosa Bacbuc, navegación que va haciendo escalas en islas fabulosas: Medamothi, en donde Pantagruel adquiere algunos unicornios y recibe noticias de Gargantúa, mientras Panurgo juega la famosa mala pasada al mercader de carneros Dindenault; Ennasin, cuyos habitantes tienen extravagantes costumbres; Cheli, con su rey Panigon que acoge cordialmente a los navegantes y en cuya cocina se demora el desenvuelto fray Juan.
El carácter tan pronto retraído y melancólico como bullicioso y alegre de Constanza, la extraña exaltación de sus ideas, sus extravagantes caprichos, sus nunca vistas costumbres, hasta la particularidad de tener los ojos y las cejas negros como la noche, siendo blando blanca y rubia como el oro, habían contribuido a dar pábulo a las hablillas de sus convecinos, y aun el mismo Garcés, que tan íntimamente la trataba, había llegado a persuadirse que su señora era algo especial y no se parecía a las demás mujeres .
No son tanto las tapicerías que se destiñen en el vestíbulo, ni los salones suntuosos, ni los bronces, los mármoles y los cuadros de la galería, ni el gabinete del extremo oriente con sus sederías chillonas y sus chirimbolos extravagantes, ni las colecciones de armas y de porcelanas, ni mucho menos tu biblioteca ni las aguafuertes y dibujos que te encierras a ver por semanas enteras.
Para celebrar su recepción, Peralta, el poeta de la Lima fundada, publicó un panegírico del virrey napolitano, y Bermúdez de la Torre, otro titulado El sol en el zodíaco. Ambos libros son un hacinamiento de conceptos extravagantes y de lisonjas cortesanas en estilo gongorino y campanudo.