extravagancia

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extravagancia

1. s. f. Cualidad de extravagante o raro viste con una extravagancia graciosa. excentricidad
2. Acción o palabras extravagantes o raras no sé por qué dijo aquella extravagancia.

extravagancia

 
f. Calidad de extravagante.
Dicho o hecho propio de una persona extravagante.

extravagancia

(ekstɾaβa'γanθja)
sustantivo femenino
1. rasgo que caracteriza a alguien o a algo que resulta excesivamente original Llama la atención una mujer de pueblo tan llena de extravagancias.
2. acción o cosa propio de una persona extravagante El músico era más conocido por sus extravagancias que por sus composiciones.
Sinónimos

extravagancia

sustantivo femenino
Traducciones

extravagancia

Extravaganz

extravagancia

extravagance, vagary

extravagancia

extravagance

extravagancia

bruðl

extravagancia

extravagância

extravagancia

الإسراف

extravagancia

奢侈

extravagancia

奢侈

extravagancia

extravagance

extravagancia

사치

extravagancia

SF
1. (= cualidad) [de persona, aspecto, ropa] → extravagance, outlandishness
2. (= capricho) → whim
tiene sus extravaganciashe has his oddities o peculiarities
Ejemplos ?
Únicamente te pido que también seas tú para mí un hijo cariñoso y que soportes mis extravagancias y caprichos; de ese modo harás más por esta pobre vieja -cuya juventud no ha sido lo feliz que hubiera debido ser- de lo que ella haya podido hacer por ti.
Había personas que la trataban con ligereza, considerándola únicamente como una muestra de las extravagancias de la naturaleza; pero tenía un espíritu tan fino y observador como el que más; y si tenía los brazos cortos, no tenía la inteligencia menos larga.
y no conoces lo terrible de combatir para no hundirse en el tedio de no hacer algo que en realidad nos satisfaga plenamente Por eso es que se nos ocurren miles de estúpidas extravagancias para no sucumbir en el ocio aburrido de nuestra clase...
EL LOBO ESTEPARIO Entre la multitud que aguardaba el momento cuando la taquilla de la sala cinematográfica fuera abierta, una mujer emperifollada de mediana estatura, llegó en compañía de otra semejante y refunfuñó meciéndose como piñata enjoyada de extravagancias: - ¡Ay!
Y todo era expectación. Los bailarines lucían extravagancias como vestimentas. Desde los elegantes y exaristocráticos trajes de etiqueta, ocultamente alquilados, hasta los sencillos o escandalosos modelos hechos por desconocidos modistas venidos a menos; desde las humildes imitaciones de joyas ambicionadas hasta las portentosas brillantes alhajas importadas de países lejanos y exóticos, de diversas maneras...
Sin embargo, Emma callaba una multitud de extravagancias, tales como el deseo de tener, para llevarla a Rouen, un tílburi azul, tirado por un caballo inglés, y conducido por un cochero, calzado de botas con vueltas.
Esta lápida, que nuestros lectores pueden examinar para convencerse de que, al copiarla, hemos cuidado de conservar hasta las extravagancias ortográficas, se encuentra hoy incrustada en una de las paredes del salón de la Biblioteca Nacional.
El novio caía al suelo de golpe, como piedra que se desprende del monte y rueda, inerte y sorda, hasta el llano. Un año estuvo medio lunático el pobrecillo, haciendo mil extravagancias, ya melancólicas, ya furiosas.
Alentado por su franqueza en el delicado asunto de la edad, me extendí en los pormenores de mis defectos, e hice plena confesión de mis flaquezas morales y físicas. Hablé de mis imprudencias en los días de colegio, mis extravagancias, mis juergas, mis deudas, y mis amoríos.
O en aquella otra ocasión en que le dio tremenda coz, TEZCATLIPOCA a QUETZALCOATL, que éste se convirtió en viento y los hombres quedaron convertidos en monos y los pocos que se salvaron, terminaron adorando a TEZCATLIPOCA, porque les recordaba que debían hacer de los animales sus dioses, vivir solamente sus instintos y olvidarse de QUETZALCOATL y sus extravagancias.
-Supongo -dije por último, dirigiéndome a mi Tomasito- que usted no querrá abarcar honra y provecho; esas estupendas rarezas que por acá nos vienen contando los viajeros de los Walter Scott, los Casimir Delavigne, los Lamartine, los Scribe y los Víctor Hugo, de los cuales el que menos, tiene, amén de su correspondiente gloria, su palacio donde se da la vida de un príncipe, son cosas de por allá y extravagancias que sólo suceden en Francia y en Inglaterra; verdad es que no tenemos tampoco hombres de aquel temple, pero si los hubiera sucedería probablemente lo mismo.
Después de haber tratado de sus extravagancias acerca de los medios de pago, considero de todo punto inútil detenerme a examinar las consecuencias imaginarias que él cree emanan de su imaginaria conmoción de los medios de pago.