exquisito


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exquisito, a

(Del lat. exquisitus < exquirere, rebuscar.)
1. adj. Que es singular y extraordinario tiene un sentido exquisito del color. refinado, selecto
2. De gran finura y delicadeza sus gustos son propios de una persona exquisita. delicado
3. Se aplica al sabor, comida o bebida muy agradables hizo un plato exquisito. delicioso

exquisito, -ta

 
adj. De singular y extraordinaria invención, primor o gusto.

exquisito, -ta

(ekski'sito, -ta)
abreviación
que es de un gusto extraordinario y de alta calidad comida exquisita
Sinónimos

exquisito

, exquisita
Traducciones

exquisito

délicat, exquis

exquisito

exquisite

exquisito

hieno

exquisito

utsökt

exquisito

ADJ
1. (= excelente) → excellent
2. (= refinado) [belleza] → exquisite; [comida] → delicious
3. (pey) (= afectado) → affected; (= melindroso) → choosy, finicky
Ejemplos ?
Obispo electo, sea auxiliado con todo lo necesario á formar una población arreglada en el paraje más apropósito de los puertos referidos; y no debiendo desentenderse el Consulado de Chile de una empresa tan recomendable por su objeto, como ventajosa para el comercio por las proporciones que ofrece la referida costa, no sólo para la pesca y extracción del más exquisito congrio, sino también para la de la ballena, y aún para la caza de las vicuñas en los desiertos inmediatos, según insinué á VS.
Consumada esa operación “alegre y confiado”, salió el sesudo arribeño otra vez a la campaña a alcanzar la masa combatiente para presentarle el convenio como fruto, el más exquisito de sus desvelos y afanes patrióticos.
Más tarde, ya en el ancho mundo, cabe muy bien que en una botella de cerveza se envase el exquisito «lacrimae Christi», y que en una botella de champaña echen betún de calzado; pero siempre queda la forma, como ejecutoria del nacimiento.
Aquella rosa esponjada cuyo exquisito perfume el aire jamás consume ni le llega a evaporar, por lo cual diera una hermosa de la nublada Inglaterra cuanto mar cerca su tierra, cuanto oro coge en su mar; allí brotaba en cada ángulo de la magnífica estancia, llenando con su fragancia toda el aura en derredor, y los huertos más mezquinos porfusamente la abortan, y las esclavas la cortan para darla a su señor.
Doña Juana, la de los dientes negros y amarillos, me alarga de su plato y con su propio tenedor una fineza, que es indispensable aceptar y tragar; el niño se divierte en despedir a los ojos de los concurrentes los huesos disparados de las cerezas; don Leandro me hace probar el manzanilla exquisito, que he rehusado, en su misma copa, que conserva las indelebles señales de sus labios grasientos; mi gordo fuma ya sin cesar y me hace cañón de su chimenea; por fin, ¡oh última de las desgracias!, crece el alboroto y la conversación; roncas ya las voces, piden versos y décimas y no hay más poeta que Fígaro.
Y como por una distinción de exquisito precio, la amistad participa del privilegio del mérito, de poner algo en el álbum, y como se puede ser muy buen amigo y no tener ninguna especie de mérito, un álbum viene a ser frecuentemente más bien que un panteón, un cementerio, donde están enterrados, tabique por medio, los tontos al lado de los discretos, con la única diferencia de que los segundos honran al álbum, y éste honra a los primeros.
Esta substancia pues, que nosotros los profanos llamamos jugo exquisito, sabor delicado, es la misma que con delicias paladeamos cuando cae por fortuna en nuestros dientes un pedazo de tierno y gordiflaco matambre: digo gordiflaco porque considero esencial este requisito para que sea más apetitoso; y no estará de más referir una anecdotilla, cuyo recuerdo saboreo yo con tanto gusto como una tajada de matambre que chorree.
Su más precioso legado son sus Pensamientos y comentarios sobre la sabiduría de la vida, un libro lleno de genuino ingenio, profundo sentido y delicada sensibilidad, de razón madura y firme virilidad, y de interesantes vestigios del más vivo apasionamiento, además de ser, al mismo tiempo, un libro exquisito y de perfecta expresión; se trata, sin comparación, del mejor y el primero en su especie.
Valiente en el combate, magnífico en sus larguezas y exquisito en sus aficiones artísticas, como los Médicis, festejaba en su palacio a pintores y poetas y recibía en su cámara privada a los sospechosos alquimistas de entonces, que si no consiguieron fabricar oro, no ignoraban la fórmula de destilar activos venenos.
Solían divertirse en sacar de su mazmorra a uno de éstos, a quienes desde días antes privaban de alimento; sentarle a la mesa, ofrecerle algún exquisito manjar, y cuando iba a engullirlo, sollozando y aullando de contento, se lo quitaban de la boca y le vertían en ella la ardiente cera de los hachones que alumbraban la orgía.
Los rangos económicos y los sociales se fundan en un principio de utilidad, y el hombre exquisito sabe desde hace dos mil años que a las cosas óptimas del universo les acontece ser inútiles.
Durante ese resplandor, las flores que no tenían en su interior luciérnagas, se desprendieron de la tierra y comenzaron a bailar; sus capullos semejaban hermosas faldas multicolores que al dar vueltas despedían un agradabilísimo y exquisito aroma.