Ejemplos ?
La angustia que en sueños experimentamos puede ser, en efecto, de carácter psiconeurótico y proceder de excitaciones psicosexuales, correspondiendo entonces a una libido reprimida.
La penosa sensación que durante ellos experimentamos no es sino la reacción del segundo sistema contra el hecho de haber logrado, a pesar de todo, una representación el contenido, por él rechazado, de la escena exhibicionista.
en consideración que nuestros acontecimientos se miran de oposición con aquellos sucesos, si, después que los judíos en España se han introducido con escritos impresos relajación de gravámenes y alguna eceptión((4) en materia de vender bienes y poder ausentarse y que se determine fin a su afrenta, experimentamos pérdidas de plazas y de gente y de flotas.
La paz la experimentamos como bien incierto y dudoso; porque no sabemos, ni la limitación de nuestras luces puede penetrar los corazones de aquellos con quienes la deseamos tener y conservar, y cuando hoy los pudiésemos conocer, sin duda no sabríamos cuáles serían mañana.
6.4311 La muerte no es un hecho de la vida. No experimentamos la muerte. Si entendemos por eternidad no una duración temporal infinita, sino la atemporalidad, entonces vive eternamente aquél que vive en el presente.
¿Por ventura no está llena ellas del todo y por todo la vida humana, en la cual experimentamos agravios, sospechas, enemistades, guerra como males ciertos?
En efecto, «cuando soñamos con ladrones y sentimos miedo, los ladrones son imaginarios, pero el miedo es real», como cualquier otro afecto que en el sueño experimentamos.
Ante todo observamos que estos sueños se dividen en dos clases: aquellos durante los que no experimentamos dolor alguno, admirándonos al despertar nuestra insensibilidad, y poseídos por una profunda aflicción hasta el punto de derramar durmiendo amargas lágrimas.
Pudiera, en efecto, alegarse la impresión que con tanta frecuencia experimentamos de haber soñado muchas cosas a través de toda la noche y haber olvidado después la mayor parte.
Desde que bajé de la Sierra Maestra he escuchado muchas veces una frase, miles de personas se han acercado a mí para decirme: “¡Gracias, Fidel!”, “¡gracias, Fidel!” (APLAUSOS.) Hoy, después de esta extraordinaria demostración; hoy, después de la satisfacción que experimentamos todos nosotros al ver este respaldo del pueblo; hoy, al sentirnos tan orgullosos de ser cubanos y pertenecer a este pueblo, que es uno de los pueblos más dignos del mundo, hoy, soy yo quien en nombre del Gobierno Revolucionario y de todos los combatientes del Ejército Rebelde, quiero decirle a mi pueblo: ¡Muchas gracias, muchas gracias!
Muchas de estas representaciones podrían ser calificadas de chistosas, y experimentamos la impresión de que no hubiésemos logrado nunca solucionarlas si el sujeto mismo no nos las hubiese explicado.
Muchos de nosotros experimentamos sensaciones análogas, al ver unas veces destruidos, otras saqueados, en la pasada contienda civil, recuerdos de familia, libros y mil objetos de valor intrínseco muchas veces nulo.