estupendo


También se encuentra en: Sinónimos.

estupendo, a

(Del lat. stupendus, part. de stupere.)
1. adj. Que produce admiración por tener cualidades positivas en alto grado un coche es un regalo estupendo; tu hijo es un chico estupendo. fenomenal, maravilloso
2. coloquial Que tiene un gran atractivo físico tu hermana está estupenda.

estupendo, -da

 
adj. Admirable, muy bueno, asombroso.

estupendo, -da

(estu'pendo, -da)
abreviación
malo que resalta por sus características extraordinarias noche estupenda
Sinónimos

estupendo

, estupenda
adjetivo

estupendo:

de primerafenómeno, guay,
Traducciones

estupendo

famos, toll

estupendo

ADJmarvellous, marvelous (EEUU), great
¡estupendo!that's great!, splendid!
-no te preocupes, yo lo hago -¡estupendo!"don't worry, I'll do it" - "great!"
tiene un coche estupendohe's got a great o fantastic car
es estupendo tocando la trompetahe's great on the trumpet
Ejemplos ?
Ellos, los del vulgo, no han visto ningún aparato inventado por Maxwell, verbigracia, y se quedan con su Edison, lo mismo que se quedan creyendo que el fantástico vulgarizador Flammarión es un estupendo astrónomo.
Servicio estupendo, aunque muchas cosas están ahumadas, otras achicharradas, casi todo crudo por la prisa y todo frío por el tiempo que se ha tardado en colocarlo con simetría grotesca.
Hombres, mujeres, niños, se lavaron escrupulosamente en los cristales de un arroyo, haciendo a su jefe él más estupendo de los honores por ellos conocidos.
Puesto Jesús en la mesa, el pan bendice, diciendo: «Este es mi cuerpo», promesa y gran milagro estupendo, que al Serafín embelesa.
El coyote se puso listo y astutamente se deslizó hasta donde se encontraba el negro animalejo y de un salto lo atrapó y le sirvió de estupendo manjar.
La espada que blandiera Bolívar en Junín, y Sucre en Ayacucho, con toda heroicidad, fue tu espada que un día se hiciera eternidad en Bailén y Numancia, Lepanto y San Quintín! San Martín, tiene el gesto del Cid Campeador, Luzuriaga estupendo, de Pelayo el valor.
Primer aborto estupendo del escultor de Sevilla, fué su obra una maravilla, fué su primer escalón para subir a la cumbre del alcázar de su gloria; pero, lector, no es mi historia de escultura exposición.
Cuando por toda Sevilla se supo la victoria del lego, el pueblo entusiasmado le creyó un bendito siervo de Dios que, valiéndose de su gracia, había hecho aquel estupendo milagro.
Fue entonces tan horrible la vergüenza de aquella excelente mujer, que exclamó desesperada: -¡Ojalá se abra la tierra y me trague! ¡Oh, estupendo prodigio!
Entiendo. Que no soy hombre práctico en la vida... ¡Estupendo! Sí, lo confieso: soy inútil. No trabajo por arrancar a otro su pitanza; no bajo a hacer la vida sórdida de ciertos previsores.
Atónito el Senado con tan estupendo portento, mandó, que se volviesen a celebrar los juegos, gastando en ellos cuatro veces mayor cantidad de la acostumbrada.
¡Cuál fue, pues, mi sorpresa cuando el mismo día que nos pusimos en camino, y a las pocas horas de haber echado a andar, se me presentó mi antiguo asistente, lleno de terror, y me dijo lo que acababa de suceder con el pobre Risas! ¡Dígole a usted que el caso es de lo más singular y estupendo que haya ocurrido nunca!