Ejemplos ?
No importa. Tal vez haya dentro alguno que pueda oír sus súplicas. Estrellita de Alba golpea furiosamente, aquella puerta inmóvil.
Un grito acompañó a su caída: el de su hembra, que rodaba por la planicie con el estilete de Estrellita del Alba empotrado en el vacío de la clavícula.
Estrellita del Alba. Por este nombre la llamaban los trianeros. La espartería de su padre era, mejor que una espartería, una colmena, según la de zánganos que rondaban sus alrededores.
En José María encarnaba para Curro Piques el superhombre, clasificado por Nietzchi en su zoología literaria y social. No más que una inquietud desasosegada al gitano: Estrellita.
Claro que el padre de ésta miraba gustoso el cortejo; y claro también que sus planes entraba volver el cortejo casorio. Pero Estrellita se plantó en los nones.
VEINTE Atiende pues, mi estrellita, mi solecito, mi colibrí, mi tierra florida, la felicidad se vuelve constante con una fórmula humilde y grandiosa a la vez: Amar...
Encantadora fue su luna de miel en aquellos campos andaluces, salpicados de flores, embovedados con árboles frondosos; palacios naturales que musican los pájaros, y adornan los huertos, y refrescan los arroyuelos y las fuentes. Con capullos de azahar, cogidos por sus manos, adornó Estrellita del Alba sus virginidades para ofrecérselas al esposo.
Torna a soplar el viento y tornan a ir y venir las hojas, hasta que un turbión las arrastra o un huracán las pulveriza. Estrellita del Alba fue, a poco del casorio, profesora en artes y ciencias gitaniles.
Si la buena marcha del negocio permitía descanso, o si la eficacia de las persecuciones obligaba a la dispersión de la tribu, Lolo y Estrellita del Alba tenían su refugio: un nido de halcones, una cueva, socavada por la Naturaleza en agreste picacho de los Despeñaperros.
Aquellos siete años, entre prosperidades y malas andanzas, trajeron algún ahorro a la arquilla del siglo XVI; no seguramente por previsión de Lolo, por celosidades de Estrellita del Alba.
Al remate, por no manchar su realeza con traspiés y tartajeos, apretaba el pico, se cogía al brazo de su nena y ¡andandito para el campamento!, a dejarse caer contra un albardón y a dormir la borrachera, tan inmóvil como dormirá la muerte en su pirámide Cheops, su ilustre y glorioso antecesor. Estrellita de Alba no replicaba a los discursos de su cónyuge; dejábale hacer, puesto que no había otro remedio; y tira de aquí, afloja de allá, con esta sisa y con aquella, tenía engatadas sesenta y cinco onzas, que en el fondo de la arquilla del sigo XVI dormitaban, bajo la custodia de paralítica sibila de Despeñaperros.
Preso él, la tribu se desperdigó, Estrellita del Alba se refugió en Madrid, en las Cambroneras, en casa de una hermana de Lolo, para estar lo más cerca de su hombre, que tenía Modelo para rato.