equinoccio

equinoccio

(Del lat. aequinoctium < aequus, igual + nox, noche.)
s. m. ASTRONOMÍA Cada uno de los dos puntos del movimiento anual de la Tierra en los que los rayos del Sol forman un ángulo de 90 grados con el eje de la Tierra y en los que los días son iguales a las noches en todo el planeta hay dos equinoccios, el de primavera y el de otoño.

equinoccio

 
m. astron. Cada uno de los momentos del año en que el Sol, en su movimiento aparente, pasa por el punto en donde se cortan la eclíptica y el ecuador.

equinoccio

(eki'nokθjo)
sustantivo masculino
momento en que, debido a la posición del Sol, la duración de día y noche son iguales en toda la tierra Hay dos equinoccios: el de primavera y el de otoño.
Traducciones

equinoccio

équinoxe

equinoccio

equinox

equinoccio

equinozio

equinoccio

Equinox

equinoccio

equinócio

equinoccio

Равноденствие

equinoccio

Equinox

equinoccio

Päiväntasaus

equinoccio

Equinox

equinoccio

SMequinox
equinoccio otoñalautumnal equinox
equinoccio vernalvernal equinox
Ejemplos ?
Por ello, como Copérnico conocía la fuerza con que están arraigadas en nuestro espíritu las antiguas tradiciones y los modos de concebir las cosas que nos son familiares desde la infancia, tuvo buen cuidado, para no aumentar nuestra dificultad de comprensión, luego de haber demostrado que los movimientos que nos parecen propios del Sol y del firmamento son en verdad propios de la Tierra, de presentarlos en las tablas y aplicarlos, hablando del movimiento del Sol y del Cielo superior, de la salida y de la puesta del Sol, de las mutaciones de la oblicuidad del zodíaco y de las variaciones de los puntos de equinoccio, del movimiento medio de la anomalía del Sol y de otras cosas semejantes, las cuales se deben en realidad al movimiento de la Tierra.
CONTEMPLA Contempla el rosedal de mi zozobra –equinoccio de banderas mustias— marchitarse ante el recuerdo milenario de tu cuerpo, tan mío...
Parece que la isla va a partirse en mil pedazos. Este debe de ser el vendaval del equinoccio... Es decir, que Marzo habrá mediado ya y que el sol lucirá en el horizonte...
amparados con su escudo de estrategias líbranos de laberintos fútiles y danos el justo equinoccio… lejos de las burocracias paleras y los críticos fantoches.
14 Equinoccio de sombras invernales asoman su incoherente primavera en mi teatro donde ni un tordo cantará negruras que se presienten al caer mi escena.
Temeroso de que se anticipasen las lluvias del cordonazo de San Francisco, como llaman los marinos y los de las marismas al equinoccio del otoño, y le maleasen la cosecha, vendimiaba antes de madurar debidamente la uva; doliéndole el aumento de jornales y la disminución de uva, no consentía que las vendimiadoras se entretuviesen en limpiar el racimo de hojas, tierra y uvas podridas, ni consentía que racimo alguno, por verde que estuviese, dejase de ir al lagar o la tina.
Hoy me derrumbo en soledad desnudo, tendido al viento que ni me acaricia y la ventana como único testigo del castillo donde habito sin rosarios. Abajo grita el equinoccio: primavera...
¡La Primavera de marzo, a pesar del Equinoccio y de la Medicina legal, no pasa de ser una mocosa de doce años, zanquilarga, flacucha, de brazos como palillos de tamborilero, y de talle desgarbado y enjuto, al modo de rama inverniza en que apenas se han hinchado algunas yemas!
Ni le he visto ni he podido averiguar el modo de desencantarle. Sólo he averiguado, por el Almanaque astronómico, que la noche en que la lavanderilla le vio era el equinoccio de primavera.
Lo único que podría suceder, en vista de las observaciones meteorológicas, sería una variación brusca en la atmósfera después de una calma tan pronunciada; y esto por efecto del equinoccio, que este año se ha atrasado algo.
Estudiemos la invisibilidad, el tramaje, el nomadismo psíquico; y ¿;quién sabe lo que hemos de conseguir? Equinoccio de primavera, 1990 1 De su última carta, ya ";loco";, a Cósima Wagner 2 En el original TEMPORARY AUTONOMOUS ZONE, abreviado en TAZ.
Fue la primera condición, ya cumplida, que una mujer de veinte años, discreta, briosa y apasionada y de la más baja clase del pueblo, viese a los tres mancebos encantados, que son los más hermosos que hay en el mundo, salir desnudos del baño, y que la limpieza y castidad de su alma fuesen tales que no se turbasen ni empañasen con el más ligero estímulo de liviandad. Esta prueba había de hacerse en el equinoccio de primavera, cuando la naturaleza toda excita al amor.