epiqueya

epiqueya

(Del gr. epieikeia, equidad < epieikes, mesurado.)
s. m. DERECHO Interpretación prudente y equitativa de la ley, según las circunstancias de tiempo, lugar y persona.

epiqueya

 
f. Interpretación de una ley, según las circunstancias.
Ejemplos ?
En un acto inédito, el Cabildo de Buenos Aires eligió a Liniers como virrey provisorio del Río de la Plata y depuso a Sobremonte, representante del mismo Rey. El acto encontró sus fundamentos en la epiqueya, principio jurídico de aplicación obligatoria.
Afirma: Así la epiqueya permite corregir la ley en casos particulares atendiendo al espíritu de ella y es una suerte de super-justicia.
Sin embargo, afirma explícitamente que el uso de la epiqueya se da sólo en el ámbito de la aplicación o no de las leyes positivas y no de la ley moral natural.
Lacroix: “la epiqueya es una interpretación restrictiva de la ley positiva, para seguir la voluntad benigna del legislador”. Alfonso María de Ligorio añade que la epiqueya se aplica en los casos en que el mismo legislador no habría querido obligar.
Actualmente casi todas las constituciones o códigos penales consideran la posibilidad de aplicación de la epiqueya. En Derecho Administrativo, por ejemplo, la figura de la "desviación de poder", que sustancialmente consiste en hacer una concreta aplicación literal de una norma hasta el punto en que dicha aplicación contraviene claramente el espíritu y finalidad con que fue promulgada dicha norma, la epiqueya sería la necesaria consideración de las circunstancias de tiempo, lugar y persona, para no incurrir en tal "desviación de poder" que es causa suficiente para la anulación del acto administrativo.
Efectivamente, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 22ª ed., define la epiqueya como: "f. Teoria, storia e applicazione”, en Acta Philosophica 6 (1997) p.
65-88 Francesco d'Agostino, La tradizione dell' «epieikeia» nel medioevo latino, A. Giuffrè, Milán 1976 Epiqueya en el vocabulario teológico Compendio moral salmanticense
Epiqueya es un acto o hábito moral que permite al hombre eximirse de la observancia literal externa de una ley positiva con el fin de ser fiel al sentido de ella o a su espíritu auténtico.
Es decir, es la regla la que se adapta a las piedras y no al revés. De ahí que llegue a afirmar que si la ley es justa, la buena aplicación de la epiqueya es todavía más justa.
Tomás de Aquino usa la expresión epiqueya y gnomé para referirse a la virtud que estamos considerando. Afirma: Además considera que tal aplicación de la epiqueya no es solo una aplicación mejor de la justicia sino también una más perfecta vivencia de la intención del legislador mismo.
Llega a decir que en caso de dudas o si no hay un peligro inmediato conviene acudir al gobernante o al legislador mismo: con estas indicaciones restringe en lo posible el recurso a la epiqueya.
Suárez al comentar el texto del Aquinate, amplió las ocasiones en que puede aplicarse la epiqueya pues considera no solo los casos en que hay necesidad o un mal inminente que evitar sino también aquellos en que es razonable obrar contra la ley buscando una mejor aplicación de ella para bien del individuo.