envidioso

(redireccionado de envidiosas)
También se encuentra en: Sinónimos.

envidioso, a

adj./ s. Que siente envidia se sentía envidiosa por el reconocimiento que otros recibían. celoso

envidioso, -sa

 
adj.-s. Que tiene o siente envidia.

envidioso, -sa

(enbi'ðjoso, -sa)
abreviación
1. persona que desea para sí lo que posee otro un compañero envidioso
2. característica que implica o denota envidia Me echó una mirada envidiosa y malintencionada.
Sinónimos

envidioso

, envidiosa
adjetivo y sustantivo

envidioso:

peluseroceloso,
Traducciones

envidioso

neidisch, neidvoll

envidioso

حَسود

envidioso

závistivý

envidioso

misundelig

envidioso

kateellinen

envidioso

envieux

envidioso

zavidan

envidioso

うらやましそうな

envidioso

시기하는 듯한

envidioso

jaloers

envidioso

misunnelig

envidioso

zawistny

envidioso

invejoso

envidioso

avundsjuk

envidioso

อิจฉา

envidioso

kıskanç

envidioso

ghen tị

envidioso

嫉妒的

envidioso

ADJ
1. [de persona] → envious, jealous
2. (= codicioso) → covetous
Ejemplos ?
Según Rodríguez López en su libro "El Acoso moral en el trabajo" define a estas personas como " resentidas, frustradas, envidiosas, celosas o egoístas, necesitadas de admiración, reconocimiento y protagonismo y lo que quieren es figurar, ascender o aparentar, aun cuando simplemente deseen hacer daño o anular a otra persona".
Los pescadores, desde sus botes, lanzaban envidiosas miradas; los pilletes, desnudos, de color de ladrillo, echábanse al agua para tocarle la enorme cola.
Como estas peloteras eran pan cotidiano, las muchachas de la vecindad, envidiosas de la hermosura de Benedicta, dieron en bautizarla con el apodo de Gatita de Mari-Ramos; y pronto en la parroquia entera los mozalbetes y demás niños zangolotinos que la encontraban al paso, saliendo de misa mayor, la decían: -¡Qué modosita y qué linda que va la Gatita de Mari-Ramos!
Don Silvestre recordaba entonces que en su pueblo se honraban las mozas con sus pellizcos, que sólo el temor a las lenguas de las envidiosas le hacían economizarse en las empresas galantes; y lanzando un suspiro angustioso, abandonaba su puesto favorito y marchaba hacia su casa, preguntándose por los placeres de la corte y suspirando por el aire de su aldea.
Sería exceso llamar hermosa a Regina; pero tenía atractivo, elegancia, un modo de ser muy superior a su esfera social, y su cuerpo mostraba líneas de admirable concisión, realzadas por el vestir sencillo y delicado, a la francesa. No pasaba inadvertida en ninguna parte, y tenía sus envidiosas y sus imitadoras.
Y estoy seguro de que Shakespeare examinó la tumba de Ricardo en la Abadía de Westminster, por los versos que recita el duque de York: Mira, mira: el propio rey Ricardo aparece, como aparece airado y enrojecido el sol del Oriente, en el pórtico incendiado, cuando ve que las nubes envidiosas quieren su gloria oscurecer.
Pero las envidiosas muchachas del barrio, para amargar la felicidad de la inocente niña y hacerla verter lágrimas, la bautizaron con el apodo de la Papita con ají.
Y tengo para mí que la tal letanía debió llegarla al pericardio del corazón y a las entretelas del alma, porque la muchacha abandonó una noche el hogar materno y fuese a hacer las delicias de la casa parroquial con no poca murmuración de las envidiosas comadres del pueblo.
Mas ella a danzar sale: las zagalas le ceden envidiosas el puesto: avergonzadas la maldicen llorosas con su belleza airadas; mas la pastora amable desarma su furor con risa afable.
Sin mirar a derecha e izquierda, ni fijarse en la riqueza que le rodeaba, a la cual había echado tantas miradas envidiosas, se dirigió al establo y a patadas y severos golpes hizo que se levantara su cabalgadura que dormía profundamente, soñando tal vez con montañas de maíz y avena y valles enteros de trébol.
El paisaje, velado por una neblina tenue, daba cierta gracia misteriosa a la forma de los árboles, a las alturas, a los animales, y las aguas se negaban a reflejar, por feas, a las nubes parduzcas que ensuciaban envidiosas la faz del cielo.
¡Sarita Uribarri reúne tantas cualidades! En primer lugar, y digan lo que quieran las envidiosas, es muy bonita, y su inmensa fortuna, circunstancia no despreciable...