envidiable


También se encuentra en: Sinónimos.

envidiable

adj. Que puede ser deseado por considerarse muy bueno se encuentra en una envidiable situación. apetecible, deseable
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

envidiable

(embi'ðjaβle)
abreviación
que tiene tales características que es digno de ser deseado Tienes un trabajo envidiable.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

envidiable

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.

envidiable:

codiciableapetecible, goloso, deseable,
Traducciones

envidiable

enviable

envidiable

invidiabile

envidiable

enviable

envidiable

benijdenswaardige

envidiable

invejável

envidiable

تحسد

envidiable

pozazdroszczenia

envidiable

令人羡慕

envidiable

záviděníhodný

envidiable

misundelsesværdig

envidiable

ADJenviable
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Veamos ahora cómo cuentan y se entienden las gentes rústicas, o sea cómo se divide el año campesino. = El verdadero campesino español no sabe, por lo regular, en qué siglo ni en qué año vive (lo cual es envidiable).
Habiendo de observar nuevas costumbres y nuevas leyes, como son las del matrimonio, es preciso ser adivino (no habiéndolas aprendido antes, como sucede, en efecto) para saber cómo nos hemos de conducir con nuestro esposo. Si congenia con nosotras (y es la mayor dicha) y sufre sin repugnancia el yugo, es envidiable la vida; si no, vale más morir.
Excusado creo decir que aún me hallaba yo en la cama, tan abrigadito y campante, gozando de ese dulce sopor que está a dos dedos del sueno y a otros tantos del desvelo, pero que, sin embargo, dista millares de leguas de los dolores, amarguras y contrariedades de la vida; estado feliz de inocente abandono en que la imaginación camina menos que una carreta cuesta arriba, y no procura más luz que la estrictamente necesaria para que la perezosa razón comprenda la bienaventuranza envidiable que disfrutan en esta tierra escabrosa los tontos de la cabeza.
Sin duda piensa el lector haber adivinado que esa lágrima solitaria que vierte una mujer joven y hermosa, rodeada de aquel lujo, indicio de una posición envidiable, es y no puede ser sino una lágrima de amor.
Aunque oriundo de Oñate, en Guipúzcoa, y de noble familia, que lucía por mote en su escudo de armas esta leyenda:— Piérdale todor sálvese la /lowm,— había pasado gran parte de su juventud en Andalucía, donde su destreza en domar caballos, y su carác- ter pendenciero y emprendedor le habían conquistado poco envidiable fama.
El autor, con envidiable ligereza y con un estilo lleno de atractivo combate el actual sistema universi- tario, y sus argumentos, en muchos casos, como cuando aboga por la conveniencia de restablecer el internado, son incontes- tables Al hablar de la llamada Escuela de Artes y "Oficios, cuya (t) El doctor don Manuel Santos Pasapera, catedrático en la Universidad de Lima.
Cuando comparo entre los historiadores contemporáneos á Ferrer del Río, por ejemplo, historiador de Carlos IV, alam- bicado en la frase, de un purismo amanerado, y con criterio propenso siempre á apreciaciones inexactas, con don Bartolomé Mitre, historiador de San Martín y de los magnos días de lu- cha por la autonomía de un mundo, con su estilo llano y ele- gente, con su envidiable tino para compulsar documentos sa- cando de ellos el jugo animador de la narración, y con su ningún apasionamiento para deducir lo que se entiende por filosofía de la historia, siéntome como hijo de esta gran patria americana, íntimamente satisfecho y gozoso.
Bajo estos conocimientos y como de primera necesidad para que esta provincia y sus magistrados se conserven en la envidiable sociedad que hoy disfrutan, se hace indispensable que Ud.
Don Cándido Buenafé es un excelente sujeto, de estos de quienes solemos decir con no envidiable conmiseración: «Es un infeliz». Empleado desde pequeño en un ramo de no mucha importancia, es todo lo más si sabe leer la Gaceta, y redactar, con mala sintaxis y peor ortografía, algún oficio sobrecargado de fórmulas y traslados, o hacer un extracto largo de algún expediente corto; pero en medio de su escasa ciencia, es bastante modesto para desear que su hijo Tomasito sepa más que él, para lo cual no le es necesario, felizmente, hacer extraordinarios esfuerzos ni sacrificios.
Europa no puede limitarse a cultivar su propio jardín, ni contentarse con preservar una envidiable calidad de vida, cuando otras regiones del planeta se encuentran agarrotadas por el estancamiento, por la reducción de los intercambios y por el juego negativo de factores comerciales y financieros.
Hay una ciudad llamada Efira en el riñón de la Argólide, criadora de caballos, y en ella vivía Sísifo Eólida, que fue el más ladino de los hombres. Sísifo engendró a Glauco, y éste al eximio Belerofonte, a quien los dioses concedieron gentileza y envidiable valor.
Antonio de Covarrubias y Leyva, digno émulo de tan grande hermano en la sabiduría y en la fama como nacidos ambos para dar á su patria nuevo lustre, y á sus honrados padres envidiable gloria.