Ejemplos ?
Sabe bailar la zarabanda y chacona mejor que su inventora misma; bébese una azumbre de vino sin dejar gota; entona un sol fa mi re tan bien como un sacristán; todas estas cosas, y otras muchas que me quedan por decir, las irán viendo vuesas mercedes en los días que estuviere aquí la compañía; y por ahora dé otro salto nuestro sabio, y luego entraremos en lo grueso .
Dice a sus discípulos: Estos infantes que maman se asemejan a los que entran en el Reino. Le dicen: ¿Así al convertirnos en infantes entraremos en el Reino?
Sí; que estaba ausente yo. JUAN. Tras la puerta hay una luz. ¿Entraremos? PRINCIPE. Ciego estoy, y la novedad obliga, si convida la ocasión.
Anduvieron otra legua, y llegaron a casa de Benibaire, y como era de noche, estaba la puerta cerrada. -¿Cómo entraremos? -dijeron las cabritas.
Ahora, ¡Oh amigas!, venceremos con gloria a nuestros adversarios y entraremos en el camino recto; ahora espero que mis enemigos serán castigados.
Al más leve movimiento que efectúe el actor, apenas se desprenda de la pantalla, Enid y yo nos deslizaremos como por una fisura en el tenebroso corredor. Pero no seguiremos el camino hacia el sepulcro de Wyoming; iremos hacia la Vida, entraremos en ella de nuevo.
Y nos adelantamos a ustedes, porque por ese camino no vamos a andar. No entraremos al juego de la polarización social en interés de los partidos.
Réstanos hablar de la ejecución; no entraremos en pormenores minuciosos: se ha reconocido generalmente el mayor esmero y cuidado.
-Padre -dijo dulcemente al frailote, mirándole con ojos tiernos-, ¿qué, no abren a estas horas? -Aguarda; ahora entraremos. ¡Lo que discurría aquel hombre!
6 He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque. 7 Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
A mis exclamaciones de admiración y a mi deseo de entrar para ver de cerca tan deleitoso sitio, la viuda respondió sonriente: -Entraremos, ya lo creo...
Y luego nos entraremos en el salón de piedra, donde arde la astilla de pino, y beberemos hidromiel en los cuernos de oro de los antiguos reyes nórdicos.