Ejemplos ?
Los dijuntos parecían gusanos de cosecha, y ni an los enterraban, sino que los hacían una montonera, y ai medio los tapaban con tierra.
Las piernas no más son como de hombre, para que se vea que es diosa que camina mucho. Y las niñas griegas querían a su muñeca tanto, que cuando se morían las enterraban con las muñecas.
Sintiendo su fin acercarse empezó por disponer con prudencia de sus bienes, en favor de la redención de cautivos, pidiendo para sí mismo un favor: el de ser enterrado en la fosa en que se enterraban los ajusticiados.
Era, pues, un delito tan execrable entre los antiguos romanos éste, que enterraban vivas a las sacerdotisas vestales, convencidas de deshonestidad; y a las mujeres adúlteras, aunque las afligían lo bastante, con todo, no era con ningún género de muerte cruel, pero acostumbraban a castigar con más rigor a los que pecaban contra los sagrarios divinos, que no a los que manchaban los lechos humanos.
Los únicos repartos de tierra que se han hecho en este país, son los repartos de tierra que hicieron los esbirros cada vez que asesinaban a uno por ahí y lo enterraban.
Que a los infelices que caían en sus garras los obligaban, después de despojarlos, a jurar sobre los Santos Evangelios no divulgarlos ni en artículo de muerte; que a los que se resistían los llevaban a paraje secreto, los abaleaban, y ahí mismo los enterraban sin ponerles tan siquiera una triste cruz de chamiza.
Los difuntos se enterraban en un corralón o campo santo que tenía cada hospital, o en las bóvedas de las iglesias, con no poco peligro de la salubridad pública.
Ahora mismo, a raíz de una disposición —que se hizo para empezar, para ponerle fin nada más que a ese mal endémico y empezar a buscar el modo de resolverlo de verdad—, a raíz de una disposición abaratando o equiparando la luz eléctrica con la capital, en Holguín organizaron una fiesta que la llamaron “el entierro del candil” (RISAS), como símbolo de que al fin iban a tener luz eléctrica, y enterraban el candil; en Sagua de Tánamo valía veinte o veintitantos centavos el kilowatt; en San Germán, en Mayarí, en Pinar del Río y, en fin, en una serie de pueblos de Cuba.
No sé qué enfermedad repentina... En fin: que aquel día la enterraban. Profundamente emocionado al ver realizada la profecía de la sibila resolví acudir al funeral; ¡no podía hacer menos!
-Dicen que lo cogieron allá, al pie del Ávila, en la Sabana de los Muertos, en donde enterraban a los muertos del cólera y de la fiebre amarilla, no en el camposanto-.
El coro bajo, sitio donde enterraban anteriormente a las religiosas, está separado de la iglesia por una doble reja y una gruesa cortina negra.
Los niños jugaban todo el año y en el otoño se enterraban en los montones de hojas amarillas hasta que el viento del norte las barría por las calles mezclándolas con los copos de las primeras nevadas.