ensordecedor


También se encuentra en: Sinónimos.

ensordecedor, a

adj. Que ensordece no puedo soportar este ruido ensordecedor. atronador

ensordecedor, -ra

 
adj. Que ensordece.
Díc. del ruido o sonido muy intenso.
Traducciones

ensordecedor

deafening

ensordecedor

assordante, fragoroso

ensordecedor

ohlušující

ensordecedor

øredøvende

ensordecedor

ohrenbetäubend

ensordecedor

korvia huumaava

ensordecedor

assourdissant

ensordecedor

zaglušujući

ensordecedor

耳を聾するような

ensordecedor

귀청이 터질 것 같은

ensordecedor

oorverdovend

ensordecedor

øredøvende

ensordecedor

ogłuszający

ensordecedor

ensurdecedor

ensordecedor

öronbedövande

ensordecedor

เสียงดังมาก

ensordecedor

sağır edici

ensordecedor

làm điếc tai

ensordecedor

震耳欲聋的, 震耳欲聋

ensordecedor

震耳欲聾

ensordecedor

ADJdeafening

ensordecedor-a

a. deafening;
ruido ______ noise.
Ejemplos ?
Sus primeras frases (Sediziose voci, voci di guerra) produjeron tal excitación que un murmullo recorrió la sala para la frase en que descubre la traición de Pollione "Ah! Non tremare o perfido" el público estalló en un rugido ensordecedor.
El Tiger Stadium es conocido popularmente como "Death Valley" (El valle de la muerte), debido al griterío ensordecedor que suele acompañar los partidos que en él se celebran.
En estas fiestas locales se acostumbran los bailes folklóricos como: El Gueguense, El Toro Huaco, Las Inditas y La vaquita.El día 24, la víspera de la fiesta del santo, se realiza el famoso “Tope de los santos” en donde san marcos se reúne con San Sebastián patrono de Diriamba, Santiago patrono de Jinotepe y de reciente añadidura con la Virgen de Montserrat, patrona de La Concepción, masaya este se da por motivo de añejos enfrentamientos entre pobladores de san marcos y la concepción, Suenan los tambores, las sirenas de los autos, las cargas cerradas, cohetes, morteros y el bullicio de la gente es ensordecedor en San Marcos (Nicaragua).
El monje irlandés Brendan de Clonfert relató el en el siglo XVI que durante el transcurso de uno de sus viajes, se aproximó a una isla negra que escupía fuego y producía un ruido ensordecedor.
Iudhisthira —que no podía mentir, pero que sabía que si Drona seguía peleando finalmente perderían la batalla— proclamó dramática: «Ashwathama ha muerto, ciertamente», y agregó en voz baja (para que no lo escuchara Drona): «el elefante, ciertamente» Krishná sabía que Iudhisthira diría eso, por lo que hizo que todos los guerreros hicieran un ruido ensordecedor de alegría con sus armas, sus tambores y timbales, que taparon las últimas palabras.
Sanderson aseguró que, en 1932, mientras navegaba por el río Mainyu en Camerún, divisó un gran animal saliendo de una cueva cercana al río. Emitiendo un sonido ensordecedor, la criatura salió de la cueva y se sumergió en el río.
Madero hasta llegar a la Catedral-Basílica, haciendo ruido con sus claxones (que en momentos llega a ser ensordecedor) y regalando dulces a los feligreces que se encuentran en la calle, adornan sus automóviles con motivos blancos y azul tenue y muchas veces con una imagen grande de la Virgen que colocan en el maletero, los vehículos que participan son desde tractores de tráilers, tortons, camionetas de redilas, pipas, taxis...
Ignorantes de lo sucedido, no abandonaron su vigilancia: y un momento después elevaban una jaculatoria en acción de gracias por el fogonazo de un relámpago tardío que, seguido de un estampido ensordecedor, desgarró la bóveda del cielo.
Los doce golpes sonaron en mis oídos lentamente, gravemente, cubriendo todos los rumores de la calle con un ruido ensordecedor, metálico y fino de campanas de oro.
El ruido era ensordecedor; el humo de los cigarros y el vaho de la muchedumbre llenaba el ámbito de un olor acre y cálido; una de las cantaoras templábase modulando alguna nota que brotaba, límpida y vibrante, de sus labios carmesíes.
En el mejor de los casos, por ser una corriente violenta e impetuosa, ataca estos obstáculos con poderosa rabia: hirviendo en torbellinos con ruido ensordecedor y deshaciéndose en olas; rabiando y rugiendo en fuerte oleaje; en una palabra, cayendo en un paroxismo equivocado.
Y las horas suceden a las horas, el sol sube al cénit, desciende; la tarde llega, declina, y el crepúsculo, surgiendo al ras del horizonte, alza y extiende cada vez más a prisa su penumbra inmensa. De pronto un silbido ensordecedor llena el espacio.