Ejemplos ?
Si mañana me viniera a ver un médico y me dijera: la Vasca se muere dentro de una semana la saque o no del prostíbulo, yo a la Vasca, que me ha dado treinta mil pesos en cuatro años, la dejo que trabaje los seis días y que reviente el séptimo. La voz del macró había enronquecido.
Otra parte, y no escasa, diera también a la Prensa liberalísima que se ha enronquecido, la pobre, a fuerza de pedir para nuestras Antillas las libertades que tan en paz nos tienen cuatro meses hace en la metrópoli, y merced a las que no se ha derramado una gota de sangre en Andalucía, ni se ha roto un cráneo en los colegios electorales, ni se ha encarcelado a ningún español, ni se ha decretado un empréstito, ni se ha dejado de pagar una sola obligación del Estado.
En seguida lo prestaron las tropas formadas en la Plaza, y acto continuo tócole el turno al soberano Pueblo, que disputándose entre sí, con más o menos empujones y apretabis, el honor de ser de los primeros en subir al Tablado a prestar el suyo en grupos, ante el Alcalde Ordinario que lo tomaba de pie ante su gran mesa cubierta con carpeta verde, algo enronquecido a fuerza de tanto repetir: "juráis a Dios y prometéis a la Patria cumplir y hacer cumplir en cuanto de vos dependa la Constitución del Estado Oriental del Uruguay sancionada el 10 de setiembre de 1829 por los Representantes de la Nación?
Y el hombre más que calvo, más que gordo y más que feo, puso la mejor de sus caras y, contemplando al animalito, lo dejo escapar. Se encontraba tan extasiado en su mirada que no escuchó el enronquecido sonsonete del timbre del departamentucho donde vivía.
- ¡ Arald! gritó la princesa - déjame esconder mi cara, ¿ No oyes en la lejanía al gallo enronquecido? Un horizonte de luz aparece al este, Heriendo la vida efímera de mi pecho...
Con tan grande dolor, con pena tanta don Pedro de Guzmán enloquecido, largo rato anudada en su garganta sintió la voz, y se esquivó el sonido; y sobre los despojos del infeliz hermano llanto vertieron sus nublados ojos; trémula y fría separó su mano, a su dolor cediendo sus enojos; mas luego que en su mente volvieron a ordenarse las ideas, y al corazón ardiente volvió el valor, un punto adormecido, su centelleante vista, de repente tendió por el concurso enmudecido, diciendo con acento enronquecido.
—¿Decime, Silvio, no me despreciás?... pero no... vos no tenés cara... ¿cuántos años tenés? Enronquecido le contesté: —Dieciséis... ¿pero estás temblando?... —Sí...
En esto, Solís hizo una mueca de enigmática ofuscación, mezclada de tan sorda ebriedad en la mirada, que me hizo bambolear en el asiento, como con una pedrada furibunda. Después, enronquecido, a pulso, a grandes toneladas, agregó misteriosamente: –Y Palomino no amaneció al siguiente día.
2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.