engalanado

engalanado

 
m. mar. Empavesado.
Traducciones

engalanado

paludato
Ejemplos ?
Otra costumbre de gran arraigo es la Romería a la Ermita del Buen Suceso el 8 de septiembre. En ella, la imagen de la Virgen va en procesión sobre un carro engalanado y flanqueada por jinetes desde la parroquia.
Iniciado por el emperador Adriano en el año 135 para ser su mausoleo personal y familiar, fue terminado por Antonino Pío en el 139. El monumento, levantado con piedra de travertino, estaba engalanado por una cuadriga en bronce guiada por el emperador Adriano.
El balón, en la parte superior, nos remonta a sus inicios, allá por la década de los años sesenta; igualmente, está engalanado con 13 estrellas doradas en la parte superior y 7 plateadas en la inferior, representativas cada una, de los campeonatos y subcampeonatos obtenidos en 50 años de existencia.
Aquí podemos encontrar a un robusto San Cristóbal, y a la izquierda de San Martín, enfrente de San Cristóbal, encontramos una talla de San Blas engalanado con un detallado traje de obispo, en posición de bendecir.
En el año 1950, y procedente de Tiroco, unos vecinos hicieron llegar al prado de la fiesta un carro del país engalanado, con el que hicieron acto de presencia el lunes 14 de Agosto de aquel año en la merienda que tenía lugar allí.
Complementan el atavío, morrales de manta y lana bordados, un paliacate de vivos colores amarrado al cuello y un sombrero de palma burda (soyate) engalanado con bolas de estambre, cintas tejidas y adornos que cuelgan a la orilla del ala, como barboquejo se emplea una cinta angosta tejida.
-Voy a cenar en casa de Agatón, me contestó. Rehusé asistir a la fiesta que dio ayer por temor al gentío, pero me comprometí a ir hoy; por esta me ves tan engalanado.
Pronto el rápido trotar de otro caballo hizo volver el rostro a Joseíto y saludar con una exclamación de júbilo a Cayetano el Petaquero, que avanzaba hacia él también airosa y típicamente engalanado, jinete en un jaco de sangre andaluza y cabos finos como torzales, que, al aire la suelta crin, agitaba los encarnados borlones del mosquero y la también roja morillera del ensedado y vistoso atajarre.
Una lancha ligera para una fiesta apercibida era: y al estilo de Oriente engalanado venía en ella un grave personaje por remeros esclavos remolcado, de súbditos humildes circundado, que servil le rendían homenaje.
Además de los representantes del sexo viril, no el mas débil dejaba de tener allí representación valiosísima, y sentadas, acá y acullá también, sobre el mal empedrado suelo, lucían sus haraposas vestiduras de colores, si vivos un tiempo, ya un tantico apagados por antiguas suciedades; los semblantes renegridos, algunos de gracioso perfil y ojos magníficos; los pies descalzos y el principio de la pantorrilla curtidos por la intemperie y el pelo sucio y aceitoso, cayéndole sobre la nuca en enorme castaña, engalanado con alguna flor de tallo larguísimo y de perfumado broche.
Al ver entre matorrales destacarse y entre espinos el escueto campanario, de su hogar místico abrigo, detuvo la lenta marcha del engalanado bicho, descubrióse la cabeza, exhaló tierno suspiro, meditó algunos instantes...
Hablábase en un grupo el vascuence, en otro el francés, aquí el alemán y allá el inglés; y para colmo de mi sorpresa, el sombrío palacio de los Trasierra, sobre el punto más elevado de la población, y en otro tiempo cerrado y misterioso, como si dormitara entre los recuerdos de su época, había abierto anchas puertas a la moderna luz y engalanado sus fachadas; y no descansaba, como antes, sobre escombros y zarzales, sino sobre ameno y florido campo cultivado por diestro jardinero.