engañador


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engañador, a

1. adj. Que engaña. engañoso
2. adj./ s. Que atrae dulcemente el cariño.
Sinónimos

engañador

, engañadora
adjetivo
engañoso, mentiroso, impostor, falaz* (formal), artero, embustero, embaucador, falsario. sincero, franco, verdadero.
Del que engaña con apariencia de verdad se dice impostor; dícese solo de personas. Falsario se aplica a la persona que inventa falsedades,especialmente calumniosas.
Traducciones

engañador

A. ADJ [persona] → deceiving, cheating; [cosa] → deceptive
B. SM/F (= impostor) → impostor
Ejemplos ?
La humildad, si es la que abre el camino seguro y verdadero para el cielo, levantando el corazón a Dios, y no contra Dios, como la Escritura llamó a este gigante cazador contra el Señor, lo cual algunos, engañados por la palabra griega, que es ambigua, tradujeron, no contra el Señor, sino ante el Señor, porque enantion significa lo uno y lo otro, ante y contra; pues esta misma palabra se halla en el real profeta: «Lloremos ante el señor que nos crió», y la misma en el libro de Job donde dice: «Ha rebosado tu furia contra Dios»; así pues, se debe entender aquel gigante cazador contra Dios. ¿Y qué significa este nombre cazador sino un engañador, opresor y consumidor de los animales terrestres?
Castigué mis cabellos, como si ellos tuvieran la culpa de mi yerro; martiricé mi rostro, por parecerme que él había dado toda la ocasión a mi desventura; maldije mi suerte, acusé mi presta determinación, derramé muchas e infinitas lágrimas, vime casi ahogada entre ellas y entre los suspiros que de mi lastimado pecho salían; quejéme en silencio al cielo, discurrí con la imaginación, por ver si descubría algún camino o senda a mi remedio, y la que hallé fue vestirme en hábito de hombre y ausentarme de la casa de mis padres, y irme a buscar a este segundo engañador Eneas, a este cruel y fementido Vireno, a este defraudador de mis buenos pensamientos y legítimas y bien fundadas esperanzas.
Esta vida que vivimos los que reyes nos decimos de este mundo engañador, no es la vida sabia y sana... ¡Ay! La república humana me parece la peor!...
Canción que sonaría como una moneda de oro si la arrojásemos contra las piedras del suelo: :Duérmete, niño pequeño, :duerme, que te velo yo; :Dios te dé mucha ventura .neste mundo engañador.
Donosa santidad la de Dios, que no se comunica con el hombre humilde, y se comunica con el demonio arrogante; no se comunica con el hombre arrepentido, y se comunica con el demonio engañador...
No; al teatro vamos a ver reproducidas las sensaciones que más nos afectan en la vida, y en la vida actual ni el poeta, ni el actor, ni el espectador tienen ganas de reírse; los cuadros que llenan nuestra época nos afectan seriamente, y los acontecimientos en que somos parte tan interesada no pueden predisponernos para otra clase de teatro; de aquí que no se darán comedias de Molière y Moratín, intérpretes de épocas más tranquilas y sensaciones más dulces, y si fuera posible que se hicieran, no nos divertirían; y en eso nuestra época se parece al borracho, a quien de resultas del vino atormenta la sed, y que no puede apagarla sino con vino, porque el agua le parece insípida cuando el deseo engañador le conduce a gustarla.
Para castigar la perfidia del embajador y del monarca a quien representaba, el rey cambio el articulo del tratado, redactándolo en los términos que le dicto su hija, y logro de este modo castigar al engañador.
Tenía puesto el tío Amaro todo su orgullo en las vacas: y si cuando enfermaba la tía Manuela, legítima esposa del tío Amaro, se tardaba en avisar al engañador y sacacuartos del médico, hasta que el mal decía a voces: «soy de muerte», apenas las «vaquiñas» descabezaban de mala gana la hierba, ya estaba avisado el veterinario, porque, ¡válganos San Antonio milagroso!, los animales no hablan, y sabe Dios si tienen en el cuerpo espetado el cuchillo mientras parecen buenos y sanos...
Se necesita más que toda la clarividencia del espíritu humano para escrutarlo y comprenderlo. ¿Quieres alucinar mi espíritu con un discurso engañador?
De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jóvenes. “¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved!
Las luchas visibles e invisibles, las varias y arteras tentaciones, y las asechanzas que de parte del antiguo engañador de las almas allí sufriera, sólo pueden conocerlo bien aquellos que, consagrándose a la virtud, las experimentan en si mismos.
En una de las callejas más oscuras y tortuosas de la ciudad imperial, empotrada y casi escondida entre la alta torre morisca de una antigua parroquia mozárabe y los sombríos y blasonados muros de una casa solariega, tenía hace muchos años su habitación raquítica, tenebrosa y miserable como su dueño, un judío llamado Daniel Leví. Era este judío rencoroso y vengativo, como todos los de su raza, pero más que ninguno engañador e hipócrita.