ende


También se encuentra en: Sinónimos.
Búsquedas relacionadas con ende: Michael Ende

ende

(Del lat. inde, de allí.)
loc. adv. Indica por tanto en la expresión por ende cargó con todos, y, por ende, con sus hijos.
Sinónimos

ende


por ende locución adverbio por tanto, de modo que, conque.
Traducciones

ende

ADV por ende (frm) → hence (frm), therefore
Ejemplos ?
El revisionismo de Ferreiro armoniza perfectamente con los caracteres de la historia genética; tal su análisis de las fuentes, el conocimiento de los fenómenos históricos por sus causas reales y la determinación del cambiante devenir por hechos, ideas y creencias, que forman la compleja trama de la vida y por ende, de la misma historia.
Ella testimonia pues que ya en los amargos tiempos de la Patria Peregrina, los Orientales, hijos al fin y al cabo de una democracia territorial y por ende amigos sin reservas de la libertad, buscaban presurosos, la institución de su propio Gobierno.
Por ende yo vos encargo y mando que, guardando secretísimo todo lo susodicho, vais luego con diligencia a la costa de Málaga, donde las dichas naos diz que han de venir, y trabajaréis de saber, con la disimulación y secreto que se requiere, de la venida dellas; y cuando fueren venidas, pondréis grandísima diligencia y recaudo en tomarlas con alguna buena maña, y en prender y sacar a tierra todas las personas que en ellas vinieren, y señaladamente al dicho Biete, que (como he dicho) es el que principalmente diz que trae cargo de los dichos tratados.
Establecido a raíz del Tratado de Utrecht, el “asiento” de Buenos Aires, agregóse a los modos anteriores de entrar con derecho, otro nuevo que vino a permitirles la posesión de una factoría en la capital porteña y, por ende, una gran libertad de movimientos dentro de la zona.
Eran esos hom- bres refractarios á la rigidez de la disciplina en (¡uarteles y naos, y, por ende, promovían no pocas turbulencias, haciéndose merecedores de rigurosos castigos.
Al describir la doctrina como cuasi-necesaria, o formal, quiero decir que observamos los caracteres de los signos y, a partir de tal observación, por un proceso que no objetaré sea llamado abstracción, somos llevados a aseveraciones, en extremo falibles, y por ende, en cierto sentido innecesarias, concernientes a lo que deben ser los caracteres de todos los signos usados por una inteligencia “científica”, es decir, por una inteligencia capaz de aprender a través de la experiencia.
El grupo de mexicanos que expatriaron esos ahorros destinados a impulsar nuestro proceso de desarrollo económico y social, encontraron la simpatía, el consejo y el apoyo decidido de los bancos privados, que se presentaron a servir de conducto para las remisiones de fondos, faltando así al cumplimiento de las responsabilidades sociales que asumieron al recibir del Estado sus concesiones para dedicarse al ejercicio de la banca y crédito y por ende para manejar los ahorros del pueblo.
La atmósfera de inmenso malestar que se viene sintiendo en todo el país ha llegado a sintetizarse en un solo anhelo, el anhelo ferviente de que exista un gobierno democrático, respetuoso de las leyes, consciente y responsable de sus actos, y que actúe y opere dentro de un plano de realidades mexicanas, para cristalizar así el deseo de superación nacional; pues el Gobierno de Cárdenas dejando de observar la Constitución en sus más fieles interpretaciones ha creado este malestar y defraudado por ende las justas aspiraciones del pueblo mexicano.
Poseída por un temperamento como el suyo, la jovencita no pudo resistirse, aunque tampoco lo intentó, a su apuesto galán, y por ende no sólo fue en sus habitaciones, sino en su propia cama y en sus brazos donde satisfizo sus fervientes instintos y los del ardiente amante.
En virtud de las graves lesiones orgánicas y económicas tan bárbaramente esgrimidas por el Gobierno actual, así como la inmoral acción que los familiares de Cárdenas desarrollan en todas las Secretarías de Estado, ya que no es un secreto para nadie la enorme fortuna acumulada por ellos, a quienes servilmente los ministros, por conservar sus puestos, los benefician con las más jugosas concesiones en detrimento y gran perjuicio del Tesoro de la Nación, y por ende, del sufrido pueblo mexicano.
Y fue el caso que una noche se le apareció al lego Panchito el alma de su difunto compañero, y le dijo que, por la impertinente curiosidad é irreflexivo compromiso, había sido penado con seis meses más de purgatorio; y por ende, le pedía que rogase a Dios para que le fuese descontado ese medio año de p«na ó que por lo menos, se redujese ésta a tres meses, cargándose los otros tres á la cuenta corriente que en el otro mundo, donde la contabilidad se lleva muy al pespunte, tenía abierta Panchito.
De más es decir que mensualmenle contribuía con gruesa limosna para el culto del seráfico y que, por ende, los frailes lo trataban con mucho mimo, consideración y respeto.