enclavado

(redireccionado de enclavada)

enclavado, a

1. adj. Se aplica al lugar que está dentro del área de otro una ciudad enclavada en el centro de la meseta.
2. Que está encajado hueso enclavado.

enclavado, -da

 
adj.-s. Díc. del sitio encerrado dentro del área de otro.
Díc. del objeto encajado en otro.

enclavado, -da

(enkla'βaðo, -ða)
abreviación
1. lugar que se encuentra situado dentro de otra área El fuerte está enclavado en un promontorio.
2. objeto que se encuentra situado entre otros que lo ajustan Su poética está enclavada dentro de los movimientos de vanguardia.
Traducciones

enclavado

ADJ (= situado) las ruinas están enclavadas en un vallethe ruins are set deep in a valley
Ejemplos ?
Algunos perros ladraron en la calma apacible y triste de la fuliginosa montaña. ¡Después de cuánto tiempo tornaba yo ahora a esa mansión solitaria, enclavada en las quiebras más profundas de las selvas!
En cierto poblado del caluroso sureste guerrerense, a fines del siglo XIX, perdido entre el salvajismo de la Naturaleza, con sus lógicas calles estrechas y empedradas, sus pequeñas casas de adobe y su iglesia sorprendente de estilo churrigueresco, aconteció algo que para los escépticos de hoy, puede resultar inverosímil, pero según dicen las imaginativas lenguas antiguas, sucedido en aquellos tiempos del México prerrevolucionario. Enclavada esta olvidada población sureña entre elevadas cumbres boscosas, donde las alimañas del día sólo callaban ante las alimañas de la noche, presentaba el típico aspecto pintoresco de los despreciados cuadros de calendario.
Aunque enclavada en el surco de su Río y arropada por sus montañas y colinas, pero es fantástica en hospitalidad y grande en paz y alegría.
La barca, tras aquel a modo de salto sobre el escollo, había quedado como enclavada en una enorme hendidura; frente a ella otros remolinos delataban otros escollos, y allá, algo más distantes, divisábanse las aguas mansas de la cala, defendida por la escollera.
PIÑAS de ayer vivió alejada y casi ignorada durante su historia. Vivió enclavada en una especie de regionalismo fabricado por su misma naturaleza accidentada.
Pero los enemigos contra quienes ahora tiene que defender su propiedad el campesino francés no son los cosacos, son los alguaciles y los agentes ejecutivos del fisco. La parcela no está ya enclavada en lo que llaman patria, sino en el registro hipotecario.
Todo yacía en una serenidad total, como si acabara de producirse el mismo momento de la creación. Al volverse, vio que en lo alto del acantilado en el que se hallaba enclavada la gruta había un enorme cartel de piedra.
CAPITULO V De la Servidumbre Legal de Paso Artículo 1097.- El propietario de una finca o heredad enclavada entre otras ajenas sin salida a la vía pública, tiene derecho de exigir paso, para el aprovechamiento de aquéllas por las heredades vecinas, sin que sus respectivos dueños puedan reclamarle otra cosa que una indemnización equivalente al perjuicio que les ocasione este gravamen.
No podemos dormir porque nuestra conciencia vela en la noche del infortunio para mostramos el cuerpo ensangrentado de la patria, abandonado al diente del chacal, al corvo pico del buitre, al feroz arrebato del sayón. Nuestros ojos, siempre abiertos, no pueden substraerse a esa visión dantesca, enclavada en la sombra.
Todos los ciudadanos y todas las ciudadanas, sin discriminación de género, edad, etnia, orientación política y religiosa o condición social, disfrutarán y serán titulares del derecho a la ciudad –esto es algo nuevo también, todos tenemos derecho a la ciudad, a ser ciudadanos, ya lo dije hace un rato– y ese derecho debe entenderse como el beneficio equitativo que perciba cada uno de esos habitantes conforme al rol estratégico que la ciudad articula, tanto en el contexto urbano regional como en el sistema nacional de ciudades.” Cada ciudad tiene un rol estratégico, que muchas veces no lo percibimos y que tiene que ver con su historia y sobre todo, además de su historia, con la geografía donde está enclavada...
Ítem: enclavada en un inaccesible flanco de la montaña, separada del castillo por este salto de agua y, como él, colgada sobre el Ebro, había otra roca más pequeña, que coronaban una cabaña y un huertecillo, fundados allí por la temeraria mano del hombre.
Apenas le miró la humana fiera, cuando, sin saber cómo, en un instante, siente ablandarse y convertirse en cera el pecho de durísimo diamante; cual si echado raíces allí hubiera, enclavada detiénela delante del cuadro que figura al Pastor Frigio la fuerza irresistible del prodigio.