Ejemplos ?
Un amor desgraciado, una esperanza muerta, un desencanto de la vida, un olvido eterno del mundo: he aquí el poema misterioso que se deducía de los dos ascéticos dramas que encerraba aquel lienzo.
Yo era pobre…, mas mi acento que melódico y canoro encerraba en sí un tesoro de armonía y de pasión, una noche fió al viento esta amante serenata, que al oído de mi ingrata penetró por un balcón.
El oso miedoso Por la noche en el bosque hay ruidos extraños. Por eso un oso miedoso se encerraba en su casa, es decir, en su cueva, y no se asomaba para nada.
Así, la fraternidad era como un anhelo místico de una hermandad que encerraba en el fondo, el deseo de ser cada quien el dirigente y con mucha demagogia, promover el triunfo de la concordia y el perdón amoroso a los señores feudales.
Y salía de sus regazos más sediento, más magullado del alma, más melancólico, y se encerraba, a veces, semanas enteras, sin querer poner los pies en el recinto del serrallo, hasta que, alentando un poco, volvía a su inútil lucha con lo imposible, para recaer en la pena y en el despecho.
Todo se encerraba para mí en la belleza, y espectador impasible de la vida al través de un prisma nítido y claro, no exigía bondad ni grandezas a los hombres, fidelidad o ternura a las mujeres; sólo que fueran bellos les pedía.
Un velón típico, de latón reluciente, los alumbraba, y entre la penumbra de la estancia abovedada y solemne, destacábase la dorada talla de los marcos y el diminuto lazo de alguna cornucopia, suspensa sobre la cajonada que encerraba las vestiduras.
Benigno amó después a una hermosa mujer, que jamás compartió su sentimiento, pero aquellas amarguras y este desengaño no mataron en él el germen de lo bueno que encerraba su alma, y aunque no volvió a amar, ni pensó nunca en casarse, su corazón latía ansioso de cariño, y así acogió con júbilo la proposición que le hiciera Severo, muchos años después, de vivir unidos.
Ya antes habíamos sido entregados a la merced de un usurpador extranjero; después, lisonjeados con la justicia que se nos debía y con esperanzas halagüeñas siempre burladas; por último, inciertos sobre nuestro destino futuro, y amenazados por la anarquía, a causa de la falta de un gobierno legítimo, justo y liberal, nos precipitamos en el caos de la revolución. En el primer momento sólo se cuidó de proveer a la seguridad interior, contra los enemigos que encerraba nuestro seno.
Entre los pasajeros de la embarcación vino un comerciante pacotillero, malagueño por más señas, conductor de una gran caja que encerraba aretes y sortijas, las que, en vez de piedras fínas, lucían cristal de Bohemia imitando el rubí, el zafiro y el brillante.
Además, le atraían los cacharros, aquella luciente porcelana con letreros de oro, que encerraba, como en urnas sagradas, el misterio de la salud, a precios fabulosos, imposibles para un jornalero.
Los programas tenían la foto de una actriz que un jurado yanqui había considerado la joven de facciones más perfectas, y por lo tanto, la más bella del mundo… = ... En un gran salón habían hecho una pequeña repartición y allí se encerraba el que votaba.