encajonarse

encajonarse

(enkaxo'naɾse)
verbo pronominal
correr el río o el arroyo por un lugar angosto El río se encajona antes de la desembocadura.
Ejemplos ?
El valle se ensancha algo pero pronto vuelve a estrecharse y a encajonarse resultando difícil el acceso a sus orillas por la verticalidad de sus paredes.
La línea en que ha de situarse cada sección se determina por los cabos que hay en el centro y costados de ella, señalando la dirección y lugar en que ha de encajonarse la primera fila.
Al sur de la ciudad se alza un cordón de la cordillera, del que surgen cerros islas como el San Luis y el Portezuelo, hasta encajonarse en la angostura de Pelequén.
En este punto vuelve a encajonarse entre formaciones rocosas de grandes proporciones, labrando sobre la piedra numerosas pozas y hoyas, que salva mediante cascadas y charcas.
El Águeda empieza a encajonarse en la zona donde se encuentra su puente de los franceses, que une los términos municipales de Puerto Seguro y San Felices de los Gallegos.
La cuenca del río Yaga se inicia en el Collado de Cuello Viceto y en el Circo glaciar de Gurrundué, para pronto encajonarse en una profunda diaclasa que constituye propiamente las Gargantas de Escuaín junto con otros barrancos secundarios —Carcil, Forcallo, Lugar, Garganta, Angonés y Consusa— que vierten sus aguas por ambas vertientes a lo largo de los cuatro kilómetros de la misma.
El clan Chattan fue el primero en cargar, pero tropezaron con un área de terreno especialmente blanda y tuvieron que desviarse hacia la derecha, con lo que obstruyeron el avance de los regimientos que les seguían, y el ataque en general empezó a encajonarse hacia el muro sur.
A continuación atraviesa los términos de Garganta del Villar y de Navadijos, para después adentrarse en el de Cepeda la Mora, donde comienza a encajonarse.
El río vira hacia el sur, un tramo en el que vuelve a encajonarse y llega a las pequeñas localidades de Zlatten, Mautstatt, Röthelstein, Frohnleiten, Peggau y Gratwein, donde el río sale ya de la zona montañosa.
Lentamenta comienza a virar su curso hacia el noroeste recorriendo los valles cordilleranos de forma serpeante y recibiendo los caudales de algunos ríos menores, como el Lonquimay, Rahue y Ránquil. El "Alto Biobío" comienza a encajonarse en las laderas precordilleranas, aumentando la velocidad de sus aguas.