Ejemplos ?
Semejaban casas abandonadas y en ruinas, como si hubieran sido víctimas de un tremendo incendio que las hubiera dejado carbonizadas.
El tiempo así, que avanza presuroso con ciego afán a la ignorada meta, bate impetuoso las potentes alas y todo en ruinas sepultado deja.
Un inmenso ejército de sabinos llegó con sus estragos casi hasta las murallas de la ciudad. Los campos estaban en ruinas y la Ciudad aterrorizada.
13 Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; él la convirtió en ruinas.
Adiós Bartleby y que le vaya bien. No contestó ni una palabra, como la última columna de un templo en ruinas, quedó mudo y solitario en medio del cuarto desierto.
Por la parte del ábside el gran templo está en ruinas y deja ver el campo, las montañas y las estrellas; en el altar mayor hay una cuna humilde en un pesebre; del lado del Evangelio hay una cama de hospital, limpia y pobre; en la cuna gime y tirita de frío un niño de piel de rosas; en la cama humilde tirita un anciano caduco, pálido como la cera, de piel transparente, en los huesos.
Aturdidos por lenguas muertas, por planetas, por todo el polvo, Confundíamos al maestro con un príncipe en ruinas Y mirando telarañas en el techo, en pilastras, Escuchábamos sobre Ramses y soñábamos ojos azules Y en márgenes de cuaderno escribíamos dulces versos, por ejemplo Para una rosácea y salvaje Clotilde.
y...» Y el tío Cachiporra tuvo que cerrar los labios en aquel momento: el Cachete habíase incorporado rígido, descompuesto, en lucha tremenda con su organismo en ruinas; de una manotada había despedido de sí la cobertura y descubierto su cuerpo escuálido y sudoroso, haciendo desesperados esfuerzos por arrojarse de la cama.
La industria minera cuenta con recursos y con una larga tradición marcada por una serie de pueblos florecientes, en decadencia o en ruinas, que nacen y desaparecen al unísono de la bonanza o al agotamiento de la riqueza minera.
HUEMAC se rió ante las amenazas y tomando su ganancia se fue acompañado del TOUEYO rumbo a su gran mansión, un TECPAN que había pertenecido a QUETZALCOATL y que por descuido se veía entrar en ruinas.
Es ésta compañera inseparable de toda humana gloria: no hay grandeza que no decline, no hay imperio que no fenezca y se acabe. Hundióse el poderío romano; cayeron en ruinas Babilonia y Nínive; Jerusalén, Cartago, Itálica, sufrieron la misma suerte.
Por un lado, las casas en ruinas, mal empezadas y que nunca se habían terminado; por otro, un amontonamiento de cosas de hierro informes: ruedas, tubos, hornos, áncoras y no sé cuántas cosas más, como avergonzadas de sí mismas, que parecían vanamente tratar de ocultarse bajo el polvo y el fango de que estaban cubiertas.