Ejemplos ?
Sus pasos eran vacilantes, su cresta despedía fuego. Un vértigo le confundía. En medio de este vértigo, parecíale sufrir una transformación.
(respondió el veterano.) ¡Yo no era músico! Formóse el cuadro, y nos colocaron en medio de él.... Yo hacía el número once, es decir, yo moriría el undécimo.
Las muchas veces que mi esposo cayó herido defendiendo a don Carlos (menos la última, que, indudablemente en castigo de estar ya de acuerdo con el traidor Maroto, no halló quien lo auxiliara, y murió desangrado en medio de un bosque), fue socorrido por campesinos de Navarra y Aragón que no aceptaron reintegro ni regalo alguno...
de los apellidos "de orden".) -Señores: en medio de la tribulación que nos aflige, y prescindiendo de consideraciones políticas acerca de los tristísimos acontecimientos de ayer, paréceme que en modo alguno podemos quejarnos...
Digo más: en medio de su perpetua iracundia, todavía no ha hecho verdadero daño a nadie, como no sea a sí propio, y por lo que a mí toca, ya habrá visto que me trata con el acatamiento y el cariño debidos a una especie de hermano mayor o segundo padre...
llegó al fin a la historiada puerta de tal aposento, la abrió de pronto, y quedó estupefacto al ver el grupo que se ofreció ante su vista. En medio de la estancia hallábase un hombre puesto a cuatro pies sobre la alfombra: encima de él estaba montado un niño de tres años espoleándolo con los talones, y otro niño, como de uno y medio, colocado delante de su despeinada cabeza, le tiraba de la corbata, como de un ronzal, diciéndole borrosamente: -¡Arre, mula!
Era tan extraordinaria y prodigiosa aquella emoción en un hombre como el Capitán Veneno, que Angustias, en medio de su horrible desgracia, no pudo menos de significarle aprecio y gratitud, poniéndole una mano sobre el corazón...
Dió a luz además a los Cíclopes de soberbio espíritu, a Brontes, a Estéropes y al violento Arges, que regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo. Éstos en lo demás eran semejantes a los dioses, pero en medio de su frente había un solo ojo.
Angustias le miró muy contenta, y dijo con noble fogosidad: -No estoy arrepentida de aquella acción; pues si mucho le admiré a usted al verlo batirse la tarde del 26 de marzo, más lo he admirado luego al oírlo cantar, en medio de sus dolores, la jota aragonesa, para distraer y alegrar a mi pabre madre.
Quedó, pues, la calle sola y muda, y en medio de ella, tendido y desangrándose, aquel buen caballero, que acaso no había expirado todavía, y a quien manos solícitas y piadosas pudieran tal vez librar de la muerte...
-No iré, si no quieres; pero, madre mía, piensa en que mi pobre padre, tu noble y valeroso marido, no habría muerto, como murió, desangrado, en medio de un bosque, la noche de una acción, si alguna mano misericordiosa hubiese restañado la sangre de sus heridas.
Soy madre...; adoro a mi hija; voy a dejarla sola en el mundo; no veo a mi lado en la hora de la muerte, ni tengo sobre la faz de la tierra, persona alguna a quien encomendársela, como no sea usted, que, en medio de todo, le demuestra cariño...