en la otra orilla

Traducciones

en la otra orilla

sull'altra sponda
Ejemplos ?
Colbert encargó a Luis Le Vau la realización de los planos del palacio. Éste debería erigirse frente al Louvre, en la otra orilla del Sena.
El nuevo barrio abría la ciudad hacia el Bernesga y hacia la estación de ferrocarril, que se encontraba en la otra orilla del río.
Rianxo se encuentra muy próximo a Santiago de Compostela, justo en frente de las torres del Oeste en Catoira, en la otra orilla del río Ulla.
Se encuentra a orillas del río Ebro y limita con las provincias de Álava (en la otra orilla del río tiene al pueblo alavés de Zambrana) y La Rioja.
La zona ha estado poblada desde el Paleolítico inferior, como atestiguan las cuevas de Santimamiñe en la otra orilla de la ría y yacimientos encontrados en Portuondo.
Sin embargo, se cree que su primitivo emplazamiento estuvo en la otra orilla del río, sobre el cerro del Mirón, donde se han encontrado restos de asentamientos humanos de la Edad del Hierro.
En el año 55 a.C, pueblos celtas a los que Julio César confunde con germanos, se hallaban muy cerca de las Galias, en la otra orilla del Rin.
Su plan era emboscar a Harald, ya que éste no esperaba el ataque ni tenía protección. El ejército sajón estaba acercándose al campamento de Hardrada, en la otra orilla del río Derwent, en Stamford Bridge.
La rápida saturación de este recinto dio lugar a la aparición de dos arrabales: uno al sur llamado San Juan y otro al norte, en la otra orilla del río Lozoya, conocido como Andarrío.
En 1855 el puerto de la ciudad de Gualeguaychú no daba abasto con el comercio existente, además de tener dificultades con el calado que no permitía el ingreso de embarcaciones de regular tamaño, obligando a las mismas a recalar en el "atracadero de Fray Bentos", sobre la costa oriental. En la otra orilla, las barrancas ofrecían un excelente puerto natural, pero no había allí ningún centro poblado.
Tras esto las fuerzas de Induciomaro se reagruparon en torno a un pariente de su caudillo caído y se dirigieron contra Labieno, levantando un campamento en la otra orilla del río de donde estaba acampado con sus legiones, sin atacar debido a que estaban esperando refuerzos germanos.
La historia cuenta que los Arbuckle estaban haciendo un picnic cerca del río cuando ellos y los hombres de Villa, que estaban en la otra orilla, empezaron a arrojarse frutas a uno y otro lado del río.