empuñar

(redireccionado de empuñando)
También se encuentra en: Sinónimos.

empuñar

(Derivado de puño.)
1. v. tr. Coger o sujetar un objeto por el mango o la empuñadura empuñaba un arma blanca.
2. Coger una cosa abarcándola con la mano.
3. Obtener un empleo o un cargo empuñó aquel puesto durante diez años.
4. Chile Cerrar la mano para presentar el puño.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

empuñar

 
tr. Asir por el puño [una cosa].
Asir [una cosa] abarcándola con la mano.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

empuñar

(empu'ɲaɾ)
verbo transitivo
soltar coger algo con la mano cerrada empuñar una daga
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

empuñar

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

empuñar

grip, to grasp, grasp, snatch, subsume

empuñar

impugnare

empuñar

VT
1. (= coger) → to grasp, clutch
empuñar las armasto take up arms
empuñar el bastónto take command
2. (Cono Sur) [+ puño] → to clench
3. (Andes) (= dar un puñetazo a) → to punch
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
De donde por fatiga uno se arroja, otro escuadrón al punto lo remplaza. Aquí y allí, empuñando aguda hoja, caballeros e infantes hacen plaza.
Se hundió para siempre aquella tiranía insoportable que, empuñando el lápiz rojo, o el bastón de doradas borlas, o la vara grosera del polizonte, refrenaba en la Prensa los ímpetus de una pluma vehemente y en la calle las expansiones fuertes de las masas.
Y el fervoroso cristiano que volvía del templo, lleno su corazón de místicos regocijos; y el célibe egoísta que, empuñando el roten, se desperezaba a la puerta de su, casa, dispuesto a emprender el higiénico paseo extramuros; el labrador afanoso que arreaba la yunta y dirigía el arado para abrir el primer surco en su heredad; y el bracero menesteroso..., cada cual a su manera, saludaba con himnos del corazón aquel inolvidable Sábado de Gloria de 1878.
La segunda de las criollas, compañera de Sanabria, de nombre Catalina, cuando más recio era el fuego que salía del interior por las troneras improvisadas, escurriose a manera de tigra por el cicutal, empuñando la carabina de uno de los muertos.
Ya la veo sentada sobre el trono de la libertad, empuñando el cetro de la justicia, coronada por la gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno.
Un alarido formidable rasgó la quietud de la noche. Hombres, mujeres, niños de esta y aquella tribu dieron unos contra otros, empuñando facas, pistolas, tijeras y pedruscos.
Hemos sido desgraciados, es verdad; la suerte nos ha sido adversa muchas veces, pero la causa de México, que es a causa del derecho y de la justicia, no ha sucumbido, no ha muerto y no morirá porque existen aún mexicanos esforzados, en cuyos corazones late el fuego santo del patriotismo y, en cualquier punto de la república en que existan empuñando las armas y el pabellón nacional, allí como aquí, existirá viva y enérgica la protesta del derecho contra la fuerza.
El patrón, después de enjugarse el sudor que inundaba su rubicundo rostro, se irguió con toda la majestad de su corpulenta persona y empuñando la terrible huasca, empezó el interrogatorio: -Vas a principiar por decirme desde cuándo engañas a la gente con esa infame superchería de la mano pegada.
Carbón las seguía con los ojos tiernamente, discurriendo qué podría serlas agradables, dónde encontraría flores para juntar un ramilletito y obsequiar a aquellas criaturas de distinta especie que él, destacadas sin duda del coro de los ángeles, puesto que eran blancas y rubias y de labios diminutos, ¡de un carmín tan lindo! Un día encontré a Carbón empuñando un haz de rosas, y más cabizbajo que nunca.
-Probaremos. -A ver, muchachos, tos a los remos -gritó el patrón, empuñando la bocina. Momentos después la barca acercábase a la costa en dirección a la Cala del Almejero.
¡Joder! —exclamó el duque, empuñando su verga que amenazaba al cielo—. Nunca hubiera creído que esta escena fuese tan voluptuosa.
Antes tenían que hacer un trabajo más urgente: derribar la pared maldita. Y, empuñando el pico, ellos dieron los primeros golpes.