empecinado


También se encuentra en: Sinónimos.

empecinado, a

adj. Que se comporta con terquedad y obstinación empecinada en sus propósitos no hacía caso de mis advertencias. terco

empecinado

  (de pecina)
m. Peguero.

empecinado

  (de empecinarse)
adj. Obstinado, terco, pertinaz.
Sinónimos

empecinado

sustantivo masculino

empecinado

, empecinada
Traducciones

empecinado

ADJstubborn, pig-headed
Ejemplos ?
Acaba de una vez con el engaño donde tú empecinado te colocas, porque sólo te buscas un cruel daño: desprecios que te dejan esas locas, pues un día no encontrarás el paño que seque tu llanto estrellado en rocas.
Después Rita Luna codeándose con Julio Fabre, el Empecinado mano a mano con la Emperatriz Eugenia, Mariana Pineda, a partir un piñón con el obispo Caixal...
Como consecuencia de estas tácticas, el dominio francés no pasa de las ciudades, quedando el campo bajo el control de las partidas guerrilleras de líderes como Francisco Chaleco, Vicente Moreno Baptista, Espoz y Mina, Jerónimo Merino, Julián Sánchez, el Charro, Gaspar de Jáuregui o Juan Martín el Empecinado.
El 10 de febrero, el Tratado de París fue firmado por el duque Choiseul, el marqués de Grimaldi y el duque de Bedford. William Pitt se había empecinado en mantener vivo el conflicto hasta lograr el aniquilamiento de las fuerzas de Francia.
Su figura fue tratada por Benito Pérez Galdós en la novela Juan Martín el Empecinado, parte de las Episodios Nacionales y retratado por Francisco de Goya.
Juan Martín Díez, «el Empecinado», nació el 2 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero (provincia de Valladolid). Hijo de un próspero campesino, fue labrador (y se conserva su casa en su localidad).
El daño que se hizo al ejército de Napoleón fue considerable, de tal manera que nombraron al general Joseph Léopold Sigisbert Hug o como «perseguidor en exclusiva» del Empecinado y sus gentes.
Pero en 1823, este mismo rey ordenó su destrucción por ser símbolo de un «liberal»; aunque en 1879 los alcalaínos volvieron a levantar otro monumento al Empecinado, al que percibían como su liberador.
Dicho monumento ha llegado a nuestros días. En 1814, Juan Martín es ascendido a Mariscal de campo, y se gana el derecho a firmar como el Empecinado de forma oficial.
Durante el denominado periodo de los Cien Días (entre el regreso de Napoleón de su destierro en Elba y su derrota en Waterloo y segunda abdicación), el Empecinado se mantuvo al mando de diferentes fuerzas situadas en los Pirineos, entre ellas, las compañías del Regimiento Infantería Burgos n.º 2 desplegadas en el valle de Broto (Huesca), localidad donde residió en julio de 1815 y en donde, entre sus costumbres, se encontraba la caza del oso en el cercano valle de Bujaruelo, en la localidad de Torla.
Cuando el rey Fernando VII regresó a España y restauró el absolutismo, tomó medidas contra los que consideraba enemigos liberales, entre otros el Empecinado, que fue desterrado a Valladolid.
En 1820 tuvo lugar el pronunciamiento del militar Rafael de Riego y el Empecinado volvió a las armas, pero esta vez contra las tropas realistas de Fernando VII.