Ejemplos ?
Intervino muy elocuentemente durante los debates suscitados por los problemas limítrofes con Brasil y Bolivia en 1909, y con Colombia en 1911.
Son elocuentemente confirmatorias de lo expresado, algunos de los recuerdos apuntados por don Hilarión de la Quintana en sus Memorias.
La propia hija del peletero vació el cesto. Era joven y linda; reían sus ojos azules, y una sonrisa se dibujaba en su boca, que hablaba tan elocuentemente como sus ojos.
Candiotti era un poco poeta, y acabó por dejarse seducir por la comparación de los olores del laboratorio con los exquisitos perfumes agrestes que tan elocuentemente ponderaban sus amigos; y renunciando a su empleo, abandonó retortas y matraces, aparatos y recipientes, para dedicarse también a la agricultura, soñando ya, por lo demás, con experimentos químicos especiales y prácticos que ilustrarían su nombre.
de la Edit.) cautivaba a su auditorio parlamentario, anunciándole que el comercio de importación y exportación había ascendido en el año de 1863 «a 443.955.000 libras esterlinas, cantidad sorprendente, casi tres veces mayor que el comercio de la época, relativamente reciente, de 1843». Al mismo tiempo, hablaba elocuentemente de la «miseria».
Pero hay algo más como índice revelador de nuestro progreso intelectual: el afán de leer se traduce elocuentemente en el aumento de las empresas editoras que lanzan diariamente a la circulación pública, mediante sus rotativos y linotipos, miles de ejemplares que representan un amplio acervo cultural o de simple información, cuya existencia demuestra que el pueblo lee y se empeña en desarrollar su cultura a la par que su instrucción.
Los resultados lo dicen elocuentemente los hechos, los escándalos que se han sucedido, y el estado verdaderamente peligroso en que hoy se encuentra la República, cuyo cuadro lúgubre nos aleja toda esperanza de remedio.
Y si no, dime, Materno -aunque no sea gustoso a tus oídos esto mismo que digo, y adelante diré-, ¿de qué sirve el que Agamenón o Jasón hablen elocuentemente en sus tragedias?
A ésta Cicerón, que habló excelente y elocuentemente, no dudó llamarla virtud, a la cual los estoicos no se ruborizan de colocarla entre los vicios, los cuales, sin embargo (como lo hemos visto por el libro de Epicteto, famoso estoico), según la doctrina de Zenón y Crisipo, que fueron los principales jefes de esta secta, admiten semejantes pasiones en el ánimo del sabio, quien, no obstante, quieren que esté exento de todos los vicios.
Cuarto libro Argumento Apuleyo, tornado asno, cuenta elocuentemente las fatigas y trabajos que padeció en su luenga peregrinación, andando en forma de asno y reteniendo el sentido de hombre: entromete a su tiempo diversos casos de los ladrones.
Si no somos capaces de lIevarla a cabo, el proceso revolucionario proseguirá su curso a través de medios más inciertos y mucho más costosos que los actuales como demuestra elocuentemente la experiencia histórica de las revoluciones en el resto del mundo.
Comprobamos, nuevamente, la utilidad palpable de estos intercambios por los que, en el marco de un diálogo franco y amistoso, los diputados y senadores mexicanos, han explicado, elocuentemente, a los miembros del Congreso Norteamericano, los principios internacionales y las posiciones que en asuntos bilaterales sostiene México.