Ejemplos ?
Erguida, con su talle fino, la rodilla doblada sobre las crines del animal y ligeramente coloreada por el aire libre sobre el fondo rojizo de la tarde.
Como ya se habían despedido, no se hablaban más; el aire libre la envolvía arremolinando los finos cabellos locuelos de su nuca o agitándole sobre la cadera las cintas del delantal que se enroscaban como gallardetes.
Todos iban con el pelo recién cortado, con las orejas despejadas y bien afeitados; incluso algunos que se habían levantado antes del amanecer, como no veían bien para afeitarse, tenían cortes en diagonal debajo de la nariz o a lo largo de las mejillas raspaduras del tamaño de una moneda de tres francos que se habían hinchado por el camino al contacto con el aire libre, lo cual jaspeaba un poco de manchas rosas todas aquellas gruesas caras blancas satisfechas.
Si no aparece lo que he soñado, soy capaz de casarme..., ¡supuesto que mi mujer reúna condiciones para sustituir a mi ensueño! Y la cara de Federico, tostada y rojiza por el aire libre y los ejercicios de sus deportes, se nublaba de mal humor.
Se afirma que una de las figuras que en él se hallan es el retrato del mismo Miguel de Santiago. Cuando Miguel de Santiago volvió a aspirar el aire libre de la ciudad natal, su espíritu era ya presa del ascetismo de su siglo.
Caminaba deprisa, el aire libre la calmaba; y poco a poco las caras de la muchedumbre, las caretas, las contradanzas, las lámparas, la cena, aquellas mujeres, todo desaparecía como brumas arrebatadas por el viento.
i dura ley, señora, Impide que mi voz presente y viva, O encadenada en letra mensajera, Amante vuele a acariciar tu oído, ¿Consentirás al menos Que el ritmo vago, como el aire libre, Indomeñable, etéreo, Que ni montes ni alcázares detienen Y halaga y duerme al velador tirano, Y nada dice y lo revela todo, Las alas tienda desde el fresco seno De mis cántabros valles, y penetre En la áurea estancia do tu pecho yace En la nocturna calma?
ío es el mundo: como el aire libre, Otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido Una limosna por amor de Dios.
Mío es el mundo: como el aire libre, Otros trabajan porque coma yo; todos se ablandan si doliente pido Una limosna por amor de Dios.
Heme lejos, en fin, del aire impuro que respiran las míseras ciudades, sin oír el de dolor vago lamento que en su recinto oscuro se escucha sin cesar: ¡Héme aspirando bajo tu abierto cielo inmensurable, con placer inefable, el aire libre, embalsamado y puro; y en vez de humanas voces, escuchando el apacible acento, la melodiosa voz del vago viento!
Esperábala para decirte: amigo mío, colmadas todas mis ambiciones y agobiado por los desengaños, quiero abandonar la corte y respirar el aire libre de tus montañas, única campiña que he visitado en mi vida, y en la cual espero realizar todas las ilusiones que he adquirido con mi lectura favorita.
Por el angosto tragaluz pasa en este instante un furtivo rayo de sol... ¡El sol, el campo, el aire libre! ¡Dios mío, qué tropel de ideas se agolpa en mi mente!