egoísta

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egoísta

1. adj. Del egoísmo sentimiento egoísta.
2. adj./ s. m. y f. Que se comporta con egoísmo es tan egoísta que se ha quedado sin amigos. codicioso, ególatra
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

egoísta

 
adj.-com. Que tiene egoísmo.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

egoísta

(eγo'ista)
abreviación
1. persona generosa que antepone el interés propio al ajeno un niño egoísta
2. característica que es propia de quien antepone el interés propio al ajeno una afán egoísta
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Traducciones

egoísta

selfish, self‐interested, egoist

egoísta

egoísta

egoísta

sobecký

egoísta

selvisk

egoísta

itsekäs

egoísta

égoïste

egoísta

sebičan

egoísta

利己的な

egoísta

이기적인

egoísta

egoïstisch

egoísta

egoistisk

egoísta

samolubny

egoísta

självisk

egoísta

เห็นแก่ตัว

egoísta

bencil

egoísta

ích kỷ

egoísta

自私的, 自私

egoísta

自私

egoísta

אנוכי

egoísta

A. ADJegoistical, selfish
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

egoísta

adj egoistic; mf egoist
English-Spanish/Spanish-English Medical Dictionary Copyright © 2006 by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved.
Ejemplos ?
Pareciera que la neblina bochornosa de esa mañana se esfumara en convulsiones tanáticas y dejara latente el pánico reprimido de las multitudes que caminan, como sin saber a dónde, llevando egoístas sus propios intereses endeudados y nada más, aislándose en su terror a perderse en la nada.
¿Pero de qué utilidad son a los dioses nuestras ofrendas? ¿Seremos tan egoístas que sólo nosotros saquemos ventaja de este comercio, y que los dioses no saquen ninguna?
Triunfa el instinto sanguinario de los depredadores retrógradas y muertos de hambre espiritual, resentidos de sus impotencias, que los hace ambicionar, odiar a sus semejantes, envidiar, calumniar, estafar, robar, explotar, humillar, abusar, ser crueles, egoístas, díscolos y asesinarlos en su existencia fugaz que se les ha prestado para ver si se superan por obra y gracia de la voluntad creadora.
Quién sabe por qué, pero ni una mínima nota reseñó al científico homenajeado. XVI Y acabarán las tiranías ególatras... Y se ahogarán los beneficios egoístas... Y se arruinarán las miserias ego-céntricas...
Sin aquellas características, tan poco amables, de la insociabilidad, de las que surge la resistencia que cada cual tiene que encontrar necesariamente por motivo de sus pretensiones egoístas, todos los talentos quedarían por siempre adormecidos en su germen en una arcaica vida de pastores, en la que reinaría un acuerdo perfecto y una satisfacción y versatilidad también perfectas, y los hombres, tan buenos como los borregos encomendados a su cuidado, apenas si procurarían a esta existencia suya un valor mayor del que tiene este animal doméstico; no llenarían el vacío de la creación en lo que se refiere a su destino como seres de razón.
CATORCE Todo hombre al nacer es libre en sí mismo y en cuerpo, aunque su libertad dependa del albedrío de la Naturaleza, sin embargo, comienza a ser modelado por la sociedad donde crece y ésta parece ir minando esa libertad hasta convertirlo en un mortal prisionero, si no, esclavo de la comunicación o las ideologías explotadoras en todos los sentidos egoístas.
Como ellos venían de lugares donde existían reyes egoístas, princesas caprichosas, duques embusteros, condes despiadados, marqueses corruptos, caballeros fatuos, pensaron que la organización de nuestros abuelos NAHUAS era semejante.
Un hombre pleno para el siglo XXI, liberado de sus traumas de la conquista, de su eterno y sumiso “mande”; seguro de sus aportaciones para la comunidad universal, firme en el satisfactorio resultado de nuestra cultura de siglos, lejano de fobias irracionales o de manías egoístas.
México no fue la excepción y resintió sus estragos. También aquí hubo actitudes egoístas y arrebatos. Los más fuertes se defendieron; pero el daño afectó a la sociedad entera.
Viejos verdes, niñas cursis, mamás grotescas, canónigos egoístas, pollos empalagosos, indianos soeces y avaros, caballeros sospechosos, maníacos insufribles, enfermos repugnantes, ¡peste de clase media!
Los negros, como los blancos, se dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos en que se agrupan los hombres.
Prismáticas molicies, ostentosas y gigantescas moles, intentos piramidales que se rematan con lujosas quintas colgantes, enmarcan con sus aceros y sus cristales, con sus cementos y sus ladrillos forrados de brillos para el aire, la frigidez de su silueta; individualidades fálicas que se yerguen altaneras entre la colectividad matriarca y que perfilan, como grotescas venas egoístas, a las avenidas que se alargan envidiosas; que se cruzan y entrecruzan agresivas; que se enroscan ardidas de su condena reptil, para enmarañarse en incansable agitación perpetua de automóviles, camiones, motocicletas.