Ejemplos ?
En cierto día traíalo preocupado una cita, de aquellas a las que no puede enviarse un alter ego, para la hora en que nuestros abuelos acostumbraban echar la siesta.
Entre los naipes, los bolos y el pleito que corría ya de su cuenta, no le quedaba tiempo libre en todo el año más que para almorzar la cazuela de leche, tomar las once con medio de blanco, comer despacio el ollón de berzas, patatas y tocino, en compañía de su ama de llaves, echar la siesta, en verano bajo un nogal y en invierno en la pajera, cenar al anochecer otro ollón como el del mediodía, dormir diez horas, y, por último, pasar una escoba o un puñado de yerbas sobre el lomo de su ganado antes que lo llevaran por la mañana al pasto, y segar el retoño para el caballo que estaba a su cargo.
Aokiji parece ser calmado y de buen trato, es muy perezoso, tanto que prefiere echar la siesta en todo momento y completa sus tareas a desgana.
Su pasatiempo favorito es tumbarse a la sombra, para echar la siesta, mientras se fuma una pipa, con su rifle al alcance de la mano.
La tira generalmente se enfoca en la tarea de intentar evitar realizar cualquier trabajo y en su lugar echar la siesta o desarrollar todo tipo de aficiones, mientras los demás se vuelven locos por cumplir las fechas de compromiso.