ebrio

(redireccionado de ebrios)
También se encuentra en: Sinónimos.

ebrio, a

(Del lat. ebrius.)
1. adj./ s. Que está borracho o embriagado no paró de beber en toda la noche y terminó ebrio. amonado, bebido, borracho, cocido, embriagado sereno, sobrio
2. adj. Que está ofuscado a causa de un sentimiento violento se puso ebrio de ira. ciego, loco

ebrio, -bria

 
adj.-s. Embriagado, borracho.

ebrio, ebria

('eβɾjo, eβɾja)
abreviación
1. persona sobrio que ha consumido alcohol en exceso un conductor ebrio
2. persona que está cegada por alguna pasión estar ebrio de placer

ebrio, ebria


sustantivo masculino-femenino
persona que consume bebidas alcohólicas en demasía El ebrio del barrio no nos deja dormir.
Sinónimos

ebrio

, ebria
adjetivo
(Venezuela) borracho, embriagado, piripi (col.), hecho una cuba, beodo, mamado (malsonante), chungo (malsonante), peneque (col.). abstemio, sereno.
Traducciones

ebrio

ثمل, ثَمِل

ebrio

пиян, пияница

ebrio

opilý

ebrio

fuld, beruset

ebrio

humalainen, humalassa

ebrio

pijan

ebrio

酔った

ebrio

술취한

ebrio

dronken

ebrio

full

ebrio

pijany

ebrio

bêbado

ebrio

full

ebrio

เมา

ebrio

sarhoş

ebrio

say rượu

ebrio

ADJ
1.intoxicated (frm), drunk
2. (fig) → blind (de with) ebrio de alegríabeside o.s. with joy

ebrio-a

a. drunk.
Ejemplos ?
Son incapaces para desempeñar el cargo de Juez de Paz: los ciegos, los mudos, los sordos, los drogadictos, los ebrios habituales y los tahúres.
A esa vista, la banda volvió caras y echó a correr. Una sola prosiguió su camino y se internó en la ciudad, cruzada solo por patrullas o pandillas de ebrios.
Experimentaba junto a ella impresiones sólo sentidas en su época de noviazgo. Se veía aún en aquel vagón del exprés que unos años antes los había llevado a París, ebrios de dicha y palpitantes de deseo.
Ella esperó con los ojos de loca fijos en el cuadro innoble, que todos cayeran ebrios, y cuando los vio tirados por los suelos y medios muertos por el efecto enervante del alcohol, entró y apoyando el cañón del rifle en la sien del sargento, le voló los sesos.
Así los muros derrumbados sobrios podrán ser reconstruidos por los ebrios y en su delirio de berreantes copas crearán las leyes para nuevos cupos y tan borrachos de su triunfo en tantos...
Tú, la cantinera, y tú, el estanquero, que pasáis los días y las noches aspirando el vaho nauseante de la ebriedad, y oyendo los gritos bestiales de los ebrios, buscaréis un oficio honesto, limpio, benéfico; haréis pan, haréis vestidos; guardaréis los ganados; cultivaréis el suelo; forjaréis el hierro, labraréis la madera, cuidaréis de los niños; iréis de pueblo en pueblo, llevando las mil cosas gratas y necesarias del vivir.
¿de qué? -murmuraron los franceses, procurando levantarse. Pero estaban tan "ebrios", que no podían moverse de sus sillas. - ¡Que entren!
Noche de tenues suspiros platónicamente ilesos: vuelan bandadas de besos y parejas de suspiros; ebrios de amor los céfiros hinchan su leve plumón, y los sauces en montón obseden los camalotes como torvos hugonotes de una muda emigración.
Los que maltrataren, injuriaren o ejercieren actos de resistencia contra los agentes de policía en el ejercicio de sus funciones, si el acto no constituye delito; 26. Los que en sus tabernas aceptaren ebrios, o les vendieren licores de cualquier clase, o tolerasen que continúen en ellos; 27.
El frunce que juega al borde de las clavículas, Cual arroyo lascivo frotándose en el peñasco, Defiende púdicamente de las chanzas ridículas Los fúnebres encantos que ella sabe ocultar, Sus ojos profundos están hechos de vacío y de tinieblas, Y su cráneo, con flores artísticamente peinado, Oscila lánguidamente sobre sus frágiles vértebras, ¡Oh, encanto de un fantasma locamente emperifollado! Algunos te tomarán por una caricatura, Sin comprender, amantes ebrios de carne, La elegancia sin nombre de tu humana armadura.
«A la orilla del mar, una hermosa cabaña de madera, envuelta por todos estos árboles raros y relucientes, cuyos nombres olvidé...; en la atmósfera, un aroma embriagador, indefinible...; en la cabaña, un poderoso perfume de rosas y de almizcle...; más lejos, detrás de nuestro breve dominio, puntas de mástiles mecidos por la marea...; en derredor, más allá de la estancia, iluminada por una luz rosa, tamizada por las cortinillas, decorada con esterillas frescas y flores mareantes y con raros asientos de un rococó portugués, de madera pesada y tenebrosa -en donde ella descansaría, tan quieta, tan bien abanicada, fumando tabaco levemente opiáceo-; más allá de la varenga, el bullicio de los pájaros, ebrios de luz, y el parloteo de las negritas...
Mas Acmé, levemente su cabeza girando y dulce de su chico los ebrios ojillos con aquella purpúrea boca suavemente besando, “Así”, dice, “mi vida, Septimillo, a este único dueño sin cesar sirvamos, como a mí un mucho mayor y más acre fuego me arde en mis blandas medulas.” Esto que dijo, Amor, como por la siniestra antes, por la diestra estornudó su aprobación.