dos veces al día

Traducciones

dos veces al día

due volte al giorno
Ejemplos ?
Sentada en su sillón, cerca de la ventana, veía a la gente del pueblo pasar por la acera. Dos veces al día, León iba de su despacho al «Lion d'Or».
El Director era inflexible en aplicar las disposiciones de la Ley; el Doctor afirmó que la muerte era un acto científico; y dos veces al día lo visitaba el Capellán y dejaba su pequeño folleto.
Y dos veces al día fumaba su pipa y bebía su cuarto de cerveza; su alma en actitud resuelta no dejaba escondrijo para el miedo. A menudo decía estar contento de que el día del verdugo se acercara.
Teniendo ya provisiones bastantes de carnes, se van con ellas a su navío, donde dos veces al día distribuyen a cada uno, tanto cuanto quieren sin peso ni medida; de lo cual ni de otras cosas, no debe el dispensero dar al capitán mejor porción que al más ínfimo marinero.
El paciente no quiso, en un principio, dar crédito a mi explicación, pero algunos días más tarde, después de haber comprobado realmente en un café la existencia del licor de su sueño, vio el nombre soñado en un anuncio fijado en una calle por la que hacía varios meses había tenido que pasar por lo menos dos veces al día.
Allí los jóvenes y las tiernas doncellas ensalzarán tu numen dos veces al día, y, a la manera de los Salios, golpearán tres veces la tierra con sus blancos pies.
Ella con sus ternuras y amándole, y que le amaba confesando, a Cílaro sola tiene, de su ornato también, cuanto en esos miembros existir puede, que sea su pelo por el peine liso, que ora de rosmarino, ora de viola o rosa 410 se rodee, alguna vez que canecientes lirios lleve, y dos veces al día, bajados del vértice del pagáseo bosque, en sus manantiales su rostro lave, dos veces en su caudal su cuerpo moje, y que no, salvo las que le honren, de selectas fieras, o a su hombro o a su costado izquierdo tienda pieles.
Al principio no caigo en cuál puede ser, y sólo al reconocer en la persona que baja a mi encuentro a la criada de una anciana señora a la que visito dos veces al día para ponerle inyecciones, me doy cuenta de que la escalera de mi sueño corresponde a la del domicilio de dicha señora.
1ª Nota. Este exercicio se hará dos veces al día, es a saber, a la mañana en levantándose, y a una hora antes de comer o de cenar.
Mi mujer apoyaba al médico; lo mismo los demás parientes y los amigos; vosotros desde Madrid me apurabais encareciendo la necesidad de mi presencia... Dejé a mi hijo; pero es claro que de él tenía noticia telegráfica dos veces al día.
Y me harás el favor de devolverme los dos pares de medias que te mandé, y sobre to las ligas azules que te regalé en er día de tu santo.» Cuando Rosalía hubo concluido de leer la carta, sonrió maliciosamente, y dijo, entregándosela al Caracoles, que la contemplaba como embobado: -Lea usté, hombre, lea usté lo que me dice su sobrino. Mire usté por dónde va usté a ajorrarse el trabajo de jacerme el amor dos veces al día.
Después han seguido lavándome y perfumándome dos veces al día, regalándome a pedir de boca, y obligándome a estar en compañía de todas estas alegres señoritas, donde he acabado por olvidarme de Zoroastro y de mis austeras predicaciones, y por convencerme de que en esta vida se ha de procurar pasarlo lo mejor posible, sin ocuparse en la vida de los otros.