doma


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doma

1. s. f. GANADERÍA Acción y resultado de domar o domesticar animales participó en un concurso de doma. domadura
2. EQUITACIÓN Conjunto de ejercicios a que se somete el caballo después de domesticarlo para que responda a las órdenes del jinete.
Sinónimos

doma

sustantivo femenino
(deportes) domadura.
Usados en la hípica.
Traducciones

doma

Выездка

doma

Дресиране

doma

Dressur

doma

馬場馬術

doma

Dressyr

doma

SF [de caballo] → breaking-in; [de animal salvaje] → taming
Ejemplos ?
Tras ese haz de despojos Que al ancho Tíber las espaldas doma, Me prosterné de hinojos, Para tornar los ojos A sorprender la eternidad de Roma.
Vino, porque la hembra montaraz y salvaje imperante en Estrella, necesitaba un macho, montaraz y salvaje también, rebelde a la doma, al freno de las costumbres, leyes, obligaciones y respetos que la civilización impone a los humanos.
-En buen hora -dijo Ricardo-; y vuélvote a advertir que los cinco versos dijo el uno y los otros cinco el otro, todos de improviso; y son éstos: Como cuando el sol asoma por una montaña baja y de súbito nos toma, y con su vista nos doma nuestra vista y la relaja; como la piedra balaja, que no consiente carcoma, tal es el tu rostro, Aja, dura lanza de Mahoma, que las mis entrañas raja.
Que, cuando un crudo pecho el amor doma y en sus fuegos lo abrasa, de repente animada expresión el rostro toma, en vez de la primera indiferente: hablan los ojos silencioso idioma como el que hablan los labios elocuente, y, sin que el labio a los acentos se abra, iguala la sonrisa a la palabra.
La que en la vida se doma, La que retoza en la loma De nuestro ensueño primero; La que no almite el apero Del que más la solicita, La que da la sé infinita Que agua ninguna apaga, La que cual música vaga En las canciones palpita.
calma mentirosa, porque dentro de su pecho fermenta devoradora la llama de sus pesares, que ni extingue ni sofoca la virtud que la consuela pero que su amor no doma.
De nuevo, y con más óptima elocuencia, repitiese ante mis ojos y ante mi alma, el espectáculo extraordinario, la desviación anatómica, la polarización de toda la voluntad que doma y sojuzga, entraba y dirige los más inextricables designios de la fatalidad.
Nación brava, de dura estirpe, tenemos por costumbre meter en un río a nuestros hijos recién nacidos para robustecerlos con el contacto del áspero hielo y de las olas; de niños se avezan a la caza y a fatigar el monte; sus juegos son domar potros y manejar el arco y las flechas; sufrida para el trabajo, acostumbrada a la sobriedad, nuestra juventud, o doma la tierra con el arado o gana ciudades con la espada.
No mira al que esto hace del dorado cielo la roja Ceres sin provecho; ni menos al que el brazo atravesado los lomos que alzó arando en el barbecho, los corta de través con el arado, y al sesgo diligente y al derecho la tierra sin cesar desasosiega, y doma y trae sujeta ansí la vega.
En traje de varón y replegados Los hermosos cabellos, lluvia de oro, Domarás los corceles esforzados Y tendrás una lanza por tesoro.» Dijo y al levantarla de su lecho Con un beso selló su frente pura Y destiló valor al hondo pecho Y realzó su cándida hermosura. Jida se mudó en Giodar Y en niño la niña airosa Y la doncella en garzón Que al duro enemigo doma.
Mas ¿qué mucho que hieras nuestras almas así tan hondamente, si hasta las torpes fieras sienten todas y entienden tu elocuente, universal idioma, que su crueldad nativa amansa y doma?
Y sin más apoyos, sin más ardores, sin más diligencias que el ahínco de uno mismo para conducir nuestra impulsividad hacia la doma de nuestros briosos defectos.