dolorosa

dolorosa

1. s. f. RELIGIÓN Imagen de la Virgen en que se representa su sufrimiento por la muerte de Jesucristo.
2. coloquial Factura o cuenta de un restaurante tráigame la dolorosa.
Traducciones

Dolorosa

SF (Rel) la Dolorosathe Madonna, Our Lady of Sorrow

dolorosa

SF (hum) → bill, check (EEUU) (in a restaurant)
Ejemplos ?
Conseguiráslo si hicieres que su memoria te sea agradable y no dolorosa, porque es cosa natural el huir siempre el ánimo de aquello a que va con tristeza.
¡Qué cosa más docta y providente que Junio Bruto, que, sabiendo no parecer que sabía, engañó la malicia del tirano; que supo abrigar su venganza con un delito tan participado en la honra de todos, como la fuerza que a Lucrecia hizo Tarquino, en la piedad de una muerte tan religiosamente dolorosa como la de Lucrecia...
Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan –a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan–; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompañan la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino.
Volví a murmurar: —Hermana Maximina... Y ella, sin alzar la cabeza respondió con la voz vaga y dolorosa: —Diga, Señor Marqués. —Digo que eres avara de tus tesoros.
Además, también le consolaría en aquella separación del alma y el cuerpo, aunque fuese dolorosa, el pensamiento de que después de ella todo dolor ya es imposible.
Combinar planes, armonizar ideas, fijar en fin los principios comunes para poder concurrir sin hesitaciones a esa prometida y deseada Asamblea General de pueblos, formando un solo bloque, resultaba el mandato más claro de la prudencia política y por lo mismo debió ser un motivo ocasional determinante de la convocatoria al Congreso de Concepción. Dolorosa y no lejana experiencia tenían los pueblos – y especialmente los orientales – por su falta de previsión y de previo acuerdo.
-CONDUCTOR: Señor Presidente, los mexicanos tenemos como una dolorosa espina clavada el caso Colosio, es inevitable que lo trate yo con usted, y que lo trate con cierta amplitud y profundidad.
Y él marchaba entre esta compasión muda y sonriente, sin percatarse de ella, abroquelado en su altivez, tomando por admiración lo que era simpatía dolorosa, obligado a penosos fingimientos para conservarse en el mismo ambiente de años antes, creyendo engañar a los demás, sin otro resultado que engañarse a sí mismo.
cejijunto por la concentración dolorosa de un pensamiento naciente, se aproximó a la hoguera encendida por el rayo en la selva prehistórica.
Son los mismos que criticaron sin reserva ni medida la campaña de Luis Donaldo Colosio durante enero y febrero de 1994. Son los que quisieron imponer a su candidato, para asumir el relevo tras la muerte trágica y dolorosa de Luis Donaldo Colosio.
Es necesario ahora recordar que en marzo de 1994, a las pocas horas de la dolorosa muerte de mi entrañable amigo Luis Donaldo Colosio, en medio de la tragedia y de la incertidumbre económica que se gestaba, se desató una tremenda lucha por la sucesión de su candidatura: en esos días el ex presidente Luis Echeverría se presentó de improviso en mi oficina de Los Pinos, con gran urgencia, para proponer a “su” candidato.
El gobierno y el pueblo de México, como yo, en lo personal lamentamos sinceramente, la dolorosa desaparición del Presidente John F.