divinidad

(redireccionado de divinidades)
También se encuentra en: Sinónimos.

divinidad

(Del lat. divinitas, -atis.)
1. s. f. Naturaleza divina, esencia de los seres divinos la divinidad de sus obras. deidad
2. Dios pagano las divinidades grecolatinas; divinidad antropomórfica. deidad
3. Persona o cosa muy hermosa o de gran calidad le regaló una sortija que era una divinidad.
4. decir o hacer divinidades Decir o hacer cosas con habilidad e ingenio hace divinidades con su voz.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

divinidad

 
f. Naturaleza divina.
Ser divino, dios.
fig.Persona o cosa dotada de gran hermosura.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

divinidad

(diβini'ðað)
sustantivo femenino
1. teología conjunto de cualidades que definen a un dios la divinidad de los dioses griegos
2. dios, ser superior en determinadas culturas divinidad griega
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

divinidad

sustantivo femenino
deidad, dios.
Una y otra forma hacen referencia tanto a la naturaleza de los seres divinos: la deidad de Jesucristo, la divinidad de la naturaleza, como a los propios seres divinos: las deidades del mar o las divinidades de los templos hindúes.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

divinidad

deità, divinità

divinidad

divindade

divinidad

divinidad

divinidad

SF
1. (= dios) una divinidada deity
la DivinidadGod, the Godhead
divinidad marinasea god
divinidad paganapagan god/goddess
2. (= esencia divina) → divinity
3. (= preciosidad) ¡qué divinidad!; ¡es una divinidad!it's gorgeous!, it's lovely!
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Y como casi no pasaba noche sin parranda, se fué, poquito á poquito, aficionando al zumo de parra. El harpa y la copa llegaron, á la postre, á ser par.i él divinidades á las que tributaba fervoroso culto.
Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron.
Los dioses no habían creado a los hombres y a las mujeres sino que sólo eran producto ocasional del sudor salado que les brotó a las divinidades al construir la animalidad terrestre.
Nuestro amor, nuestra esperanza, nuestro consuelo, todos los sentimientos que engañan la debilidad y la incertidumbre, dándonos la ilusión de ser la honda cuando somos la piedra, están puestos en la impenetrable realidad que nos circunda, en la sombra de donde emergen una a una las divinidades amigas del hombre.
Unos decían: «¿Qué querrá decir este charlatán?» Y otros: «Parece ser un predicador de divinidades extranjeras.» Porque anunciaba a Jesús y la resurrección.
Han caído sobre los grandes capitanes, sobre los príncipes; ni la fábula dejó inmunes a sus dioses, y creo fue para consolarnos en nuestros quebrantos al ver que sucumbían también los hijos de las divinidades.
Indignada contra sus divinidades y estimulada por el fracaso, que no respondió a su salario, comenzó a amenazar la cabeza del desgraciado, suscitando contra ella la sombra de una mujer que murió de muerte violenta.
La tradición del diluvio y del culto a las guacamayas, que se ha encontrado entre los Cañaris, es idéntico al de los Mayas. Garcilazo de la Vega refiere que los Cañaris adoraban a piedras grandes, como si fueran divinidades particulares.
Dos colores llaman vivamente la atención al contemplar la diosa: el alabastrino de su cuerpo, debido a su celeste origen, y el azul de sus vestiduras, que sacó del seno de los mares. Las tres muchachas representantes de las tres divinidades van acompañadas de sus respectivos cortejos.
Se han retirado los infelices a una meseta pantanosa, donde los mosquitos de la fiebre les garantizan la independencia, y allí se resisten como pueden a ser absorbidos, primero por los adoradores de Brahma o Buda, y ahora por los luteranos. Ellos tienen sus divinidades, sus creencias, sus ideas, y no se mezclan con los vencedores.
Algo más grave aún. Los yungas no hablaban el quechua, y mal podían dar á sus divinidades nombres de otra lengua ó dialecto. En la página 41, hablando de los monasterios consagrados á las vírgenes del Sol ó escogidas, después de repetir lo que so- bre estas sacerdotisas traen Garcilaso y otros, dice el padre Cappa, por su cuenta, y sin más autoridad que la suya: «No obstan te (esto es, porque á mí se me anloja) eran vastos barc- ones exparcidos por el imperio, repugnames Itestimonios de »los celos de un déspota.» Como verdad histórica, esta es una de las muchas ruedas de molino con que el profesor hace co- mulgai á sus alumnos.
Dios anda confuso; la mujer como sacada de quicio y aturdida; pero la naturaleza enciende siempre el sol solemne en medio del espacio; los dioses de los bosques hablan todavía la lengua que no hablan ya las divinidades de los altares; el hombre echa por los mares sus serpientes de cabeza parlante, que de un lado se prenden a las breñas agrestes de Inglaterra, y de otro a la riente costa americana; y encierra la luz de los astros en un juguete de cristal; y lanza por sobre las aguas y por sobre las cordilleras sus humeantes y negros tritones; –y en el alma humana, cuando se apagan los soles que alumbraron la tierra decenas de siglos, no se ha apagado el sol.