Ejemplos ?
Baptiste KE, Williams K, Williams NJ, Wattret A, Clegg PD, Dawson S, et al. Methicillin-resistant Staphylococci in Companion Animals. Emerg Infect Dis. 2005;11:1942-44.
Hubo un caso que merece citarse, pwr extraordinario, en cuanto á dis- pensa de esenciales condiciones: este fué el del marquesado de Villarrica de Salcedo, otorgado por Felipe V, en 1703, al capitán don José Salcedo, siendo hijo de letra gótica (es decir, hijo natural) del célebre minero de Laycacota, porque cedió al rey ciento cuarenta mil pesos, y por considerable suma que debía la real Hacienda á su padre y abuelo, fuera de présta- mos y donativos.
Las biografías de Atahualpa y de los Almagros nos pin- tan con superabundancia de pormenores y de hechos, sesuda- mente apreciados, las peripecias de la conquista, las escenas de sangre que á ella se mezclaron, y los horrores de las dis- cordias entre bandos compuestos de gente allegadiza ganosa de riquezas y dominada por las más ruines pasiones.
A medida que avanzaban disparaban su fusilería a lo largo de las calles y contra los edificios, pero ya la ciudad estaba abandonada i solamente habían quedado muy pocos vecinos que estuvieron imposibilitados de salir y que, con el más grande dolor, vieron hollar el suelo machaleño.
Dixe yo a ella: «Homílome bella.» Dis: «Tú que bien corres, aquí non te engorres, anda tu jornada.» Yo l’ dixe: «Frío tengo, e por eso vengo a vos, fermosura, quered por mesura hoy darme posada.» Díxome la moza: «Pariente, mi choça el que en ella posa conmigo desposa e dam’ grand soldada.» Yo l’ dixe: «De grado, mas soy casado aquí en Ferreros; darvos he, amada».
Dis’: «Trota conmigo.» Levóme consigo, e diom’ buena lumbre como es de costumbre de sierra nevada. Diome pan de çenteno tisnado, moreno e diom’ vino malo agrillo é ralo, e carne salada.
Diom’ queso de cabras: «Fidalgo», dis’: «Abras ese blaço et toma un tanto de soma, que tengo goardada.» Dis : «Huésped, almuerça, e bebe e esfuerça, caliéntate, e paga; de mal mon’s te faga fasta la tornada.
Quien dones me diere, quales yo pediere, avrá bien de çena, et lechiga buena, que no l’ coste nada.» «Vos, que eso desides, ¿por qué non pedides la cosa certera?» Ella dis: «Maguera, ¿e si m’ será dada?
Cuando la autoridad marítima se reembarcaba, ya algunos botes desprendidos del vapor hacían rmnbo al muelle. El ca- pitán de puerto se dirigió á una de las embarcaciones que dis- taría doscientos metros del desembarcadero.
Yo creía, antes de leer Electra ser, en literatura, como un co- ronel de mi tierra á quien le preguntó una buena moza, dis- cípula de piano de mi contemporáneo y camarada el maestro Cadenas, si le gustaba la música, y él la contestó:— 'Señorita, toque usted sin recelo, que un veterano como yo no se asusta de nada.— Pues, amigo Altamira, la última escena del drama me hizo dar diente con diente de puro susto.
El profeta Ezequiel, dis que Doliba :se entregaba a cualquiera rodaballo :con tal de que le arrimasen panza arriba :Verga de burro, y chorro de caballo.
Por lo tanto, manifiesto a la Convención, que me encuentro dis­puesto a entregar el mando del Ejército Constitucionalista y el poder Ejecutivo de la Nación, y si es necesario, a retirarme del país bajo las siguientes condiciones: Primera.- Se establecerá un Gobierno preconstitucional apoya­do por el Ejército Constitucionalista, que se encargue de realizar las reformas sociales y políticas que necesita el país antes de que se resta­blezca un Gobierno plenamente constitucional.