dimes


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dimes

s. m. pl. coloquial Se usa en la expresión dimes y diretes para referirse a las réplicas, chismes o debates entre dos o más personas andan todo el santo día con dimes y diretes.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Sinónimos

dimes


andar en dimes y diretes locución (col.)discutir*, debatir, disputar, que patatín patatán (col.), polemizar.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

dimes

SMPL dimes y diretes (= riñas) → bickering sing, squabbling sing; (= chismes) → gossip sing
andar en dimes y diretes con algnto bicker with sb, squabble with sb
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Cuentan que el padre Esteban Dávila (que fue uno de los cinco enviados por San Francisco de Borja, tercer general de la Compañía, para fundar convento en Lima bajo la dirección del padre Ruiz de Portillo) tenía una de dimes y diretes con fray Diego Angulo, comendador de la Merced y sucesor del famoso fray Miguel Orenes en su tercer período de mando.
Todos le temen como al fuego, aunque ya se suena que dejará presto el cargo de Asistente, porque no tiene condición para verse a cada paso en dimes ni diretes con los señores de la Audiencia.
Que capitulen ellos que se dejaron derrotar, y no yo. ¿Abogaderas conmigo? Mientras tenga pólvora y balas, no quiero dimes ni diretes con esos p... ícaros insurgentes».
-Vuecencia, que ha tenido sus dimes y diretes con la Inquisición y que anda con ella al morro, debe saber que las brujas se meten en el cuerpo de las lechuzas.
Y después de dimes y diretes, dudas, vacilaciones y embozados insultos, se hizo el trato; volvió la Chula a la cuadra, Falo a cuidarla, y el Artillero se fue con sus trescientas pesetas y veinticinco que no había traído.
Dice entre otras cosas el maestro armero que su máquina era perfecta; pero que el bruto del verdugo la deslució por inquina y mala voluntad para con el exponente. Añade que no lo hizo así constar en el acto de la prueba por no entrar en dimes ni diretes con sujeto de tan vil estofa.
Y va de tradición: Cuentan que el padre Esteban Dávila, que fué uno de los cinco primeros que trajeron á Lima la lepra del jesuitismo, mantenía una de dimes y diretes con fray Diego Ángulo, co- mendador de la Merced, sacerdote que tenía el cabello de un rubio azafranado.
Ante tal amenaza, la viudita, cuya conciencia no estaría muy sobre la perpendicular, se avino a pagarle a Zapata los doscientos de la deuda. Prefería largar la mosca a volver a tener dimes y diretes con el difunto.
Y he aquí que lo que antes habían sido simples experimentos para algunos desocupados que con el mote de astronautas habían explorado ya todos los planetas del sistema solar, se convirtió en el punto primordial de los nuevos intentos comunes de salvación. Después de muchos pros y contras, dimes y diretes, acusaciones y beneplácitos, partió el primer grupo de colonos rumbo a Marte.
Estoy muy lejos de querer decir que yo haya escrito nunca para otro, en este sentido, porque, aunque es verdad que he tenido relaciones con vanos señores censores, por otra parte muy beneméritos, puedo asegurar que en cuanto he escrito nunca he puesto una sola palabra para ellos, no porque no crea que no son muy capaces de leer cualquier cosa, sino porque siempre acaban por establecerse entre el censor y el escritor etiquetillas fastidiosas y dimes y diretes de poca monta, y a decir verdad soy poco amigo de cumplimientos.
¡Ay cómo trasciende su autor a la calle de Richelieu, aquella maldita donde viene a estar el Teatro francés, y al Palacio Real, y al Ambigú (y habrá quien piense que esto es cosa de comer); todo lo cual bien se deja conocer a primera vista, que es lo que hace más al caso para confundir a un Duende; por fortuna, también usted ha visto estas y otras frioleras; pero si no, con qué cara se había de poner a andarse en dimes y diretes con un periodista que ha estado en todos aquellos parajes, y de resultas se da tal maña a traducir textos franceses.
El señor intendente dijo que eso de legislar sobre el vestido y la moda era asunto de sastres y costureras más que de la autoridad; que la regia ordenanza había caído en desuso; y que, por fin, antes se pondría a clavar banderillas y a estoquear un toro bravo, que en dimes y diretes con el sexo que se viste por la cabeza.