dijes

dijes

s. m. pl. Amenazas hechas con arrogancia no pienso hacer caso a sus dijes. bravatas

dijes

 
m. pl. Bravatas.
Ejemplos ?
-Pregunta por ellos a los cuatro vientos. ¡Se los pedí, entregómelos, y abur! -Bien, la quedará algo: los dijes del diario. -¡Bah!
Ni se daba escobada, ni se zurcían las calcetas del pagano, ni se cuidaba del puchero, y todo, en fin, andaba a la bolina. Madama no pensaba sino en dijes y faralares, en bebendurrias y paseos.
El último era el más joven, de noble fisonomía, pálido, azules los ojos con languidez expresiva, castaño claro el cabello, alto, delgado, muy finas maneras, y petimetre sin dijes ni fruslerías.
No era la bien trazada pierna el único atractivo que realzaba al profesor de esgrima; podía envanecerse y alabarse de unos bigotes castaños, lustrosos de cosmético, un cuerpo ágil y estatuario, que el diario ejercicio del florete volvía más airoso, y, en el ramo de indumentaria, preciarse de una colección de látigos con puño de plata, calzones de punto, corbatas flotantes y dijes de reloj en extremo caprichosos, todo lo cual hacia a Armando Deslauriers muy peligroso para el mujerío marinedino de cualquier estado y condición: señoras y artesanas, dueñas, casadas y doncellas.
Disipada la primera estupefacción, vi sus mejillas que pasaban del rojo oscuro al color violáceo; vi encenderse su venerable nariz y temblar su colgante belfo y sus pobres manos ancianas; hasta creo que oí entrechocarse los dijes de su gran saboneta, como los dientes del medroso ante el peligro.
Mujer casada y con hijos y rica, ha de pasar a música y comedia y dijes de plomo para los niños; y ella está obligada a costear y hacer ropa blanca para el galán; y si es casada y no tiene hijos y el marido es cofrade del gusto, pide amancebamiento de a cuatro reales cada día; mas si es celoso y no sufre, no se le ha de dar nada, porque no lo entienda y la maltrate.
Lo menos jechó Dios una quincena en fabricar ca una de sus farciones, y tiée una nariz que es un dije, y una boca que es otro dije, y dos orejas que son dos dijes, y dos ojos que no son ya dos, sino doscientos mil millones de dijes; en fin, un pasmo, chavó, un pasmo es lo que tiée Pepilla por frente y por perfil, y aluego si fuera eso sólo, menos mal; con taparse dambos ojos con dambas manos cuando se la trompezara uno...
El mayor Kovaliov lucía multitud de dijes, unos de cornalina, otros con escudos labrados y también de los que llevan grabadas las palabras miércoles, jueves, lunes, etc.
Y, descubriendo un cofrecico donde venían las de Preciosa, se le puso en las manos al corregidor, y, en abriéndole, vio aquellos dijes pueriles; pero no cayó en lo que podían significar.
Acudió el corregidor a ella, antes que a preguntar a la gitana por su hija, y, habiendo vuelto en sí, dijo: -Mujer buena, antes ángel que gitana, ¿adónde está el dueño, digo la criatura cuyos eran estos dijes?
Pero a un despierto zagal de cabras, que cumple trece para la Pascua, no sé con ella lo que le pasa, que algunas veces, al contemplarla, se pone trémula su barba pálida y entre sus párpados tiemblan dos lágrimas... Nadie ha sabido que la regala dijes y cruces de Alcaravaca de bien pulido cuerno de cabra.
¡Vaya, vaya con el gastrónomo, con el golosillo éste! Mientras hablaba dábase golpecitos en la barriga con los dijes de la cadena de su reloj y guiñaba los ojos maliciosamente.