diablos

diablos

('djaβlos)
sustantivo plural
expresión interrogativa que enfatiza enojo o incomprensión ¿Qué diablos estás haciendo aquí?
Ejemplos ?
Pero si yo hubiera de enamorarme con el tiempo, sería de algun indio bravo por el estilo de usted. ¡Tiene usted un genio hecho de molde para el mío! EL CAPITÁN.-¡Vaya usted a los mismísimos diablos! ¡Generala!
-¿Quiénes podrán ser esos forasteros? -se preguntaban los lagartos-. ¿Qué diablos debe suceder? ¡Oíd, qué manera de zumbar! En aquel mismo momento se partió el montículo, y una señorita elfa, vieja y anticuada, aunque por lo demás muy correctamente vestida, salió andando a pasitos cortos.
Así las cosas, y a poco de sonar las tres y media en el reloj del Buen Suceso, el capitán abrió súbitamente los ojos; paseó una hosca mirada por la habitación; fijóla sucesivamente en Angustias y en su madre, con cierta especie de temor pueril, y balbuceó desapaciblemente: -¿Donde diablos estoy?
Farjalla, que por negligencia aplazaba el envío, se daba a todos los diablos, y resolvió enviar en su lugar un chimpancé que estaba al cuidado de Tula, la mujer del negro que Farjalla había asesinado a tiros.
Eran seis años después. ¿Quién diablos mentaba ya ni a la hermosa degollada, ni al loco del hospital? Los bienes de la pupila gozaba el tutor en paz, y si a alguien pertenecían no osaba de ellos hablar.
Ha- bía además cacheteros, dos garrocheros y doce parlampancs. Los parlampanes eran unos pobres diablos que se presen- taban vestidos de mojiganga.
DON LUIS (Aparte.) ¡Don Diego y don Juan aquí! TACÓN ¿Quién, diablos, habrá traído a mi amo y a estos hombres? DOÑA ANA (Aparte.) ¡Don Juan!
Que hay quien gusta de unas caras Barnizadas como puertas, Y a merced del albayalde Hechas blancas de morenas, Y de unos ojos que brillan Bajo dos postizas cejas, Y de unos ahuecadores Convertidos en caderas, Y de unos rizos espesos Añadidos con destreza, Y de un punto de que el sastre Forma pechos, brazos, piernas Y cinturas a su gusto Y al de la flaca o la gruesa, Y da académicas formas A gente de alambres hecha. ¡Qué diablos!; cada cual halla Donde quiere la belleza Y todo es farsa en el mundo, Como dice la comedia.
Desde el momento de verla, Con la vara y la golilla El buen don Lope dio en tierra. ¡Y qué diablos hay que hacer!; Somos hijos de flaqueza, Las tentaciones son graves, Y son cortas nuestras fuerzas.
Lo llevaron por todos los países y no quedó ningún hombre que no se hubiese visto completamente desfigurado. Pero los diablos no estaban satisfechos.
Aquella noche estalló una terrible tempestad; las gallinas, los polluelos y hasta el propio gallo corrieron al refugio; el viento arrancó la valla que separaba los dos corrales. Total, un alboroto de mil diablos.
Su dios los protege tanto. Los pobres diablos se cubren con lo que pueden para no tiritar ni morir... Pocas veces su dios les hace caso; al fin que se encuentran en el infierno de sus propias llamas vorágines.