detente

detente

s. m. HISTORIA Recorte de tela con la imagen del corazón de Jesús y la leyenda «detente, bala», que llevaban prendido a la altura del pecho los soldados del bando nacional durante la guerra civil española.
Ejemplos ?
¿Quieres, hermano mío, aislarte? ¿Quieres buscar el camino a ti mismo? Detente un poco y escúchame. »El que busca, fácilmente se pierde a sí mismo.
los miembros pertenecientes a las Fuerzas de Orden Público, ejército ni ningún cuerpo armado, ni persona alguna que ejerza o detente un cargo represivo.
No quiso la Cariharta pasar su gusto en silencio, porque, tomando otro chapín, se metió en danza, y acompañó a las demás diciendo: Detente, enojado, no me azotes más; que si bien lo miras, a tus carnes das.
Artículo 175.- Los ejidatarios, comuneros, pueblos indígenas, propietarios o poseedores de los predios y demás población que detente o habite las áreas naturales protegidas en cualesquiera de sus categorías, tendrán prioridad para obtener los permisos, autorizaciones y concesiones para desarrollar obras o actividades económicas en los términos de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, de la Ley General de Vida Silvestre, de las normas oficiales mexicanas y demás ordenamientos aplicables.
Veo delante de mí, entre el tropel de gentes que se agitan en mi memoria, una figura tranquila y quieta que me dice, con su amor inocente y con su infantil belleza: «Detente a pensar en mí; vuélvete a mirar al "Capullito" que va a marchitarse».
Impresionados por esas consideraciones, gravísimos teólogos han sostenido, con verdad, que el Sol se hallaba entonces cercano a su ocaso, y esto mismo es lo que implican las palabras: ¡Sol, detente!; en efecto, si el Sol se hubiera hallado sobre el meridiano, o bien no hubiera sido preciso pedir un milagro, o bien habría bastado con pedir simplemente que el movimiento del Sol se retardara un poco.
DOÑA BEATRIZ Retórico forastero, excusad cortesanías que ni yo escucho ni entiendo; yo me retiro a esta quinta, donde hay honor que la guarde; y si sois, como me avisa vuestro traje, caballero, quedaos; no de vos se diga que hay caballero que niega adonde hay dama que pida. (Vase, y sale TACÓN.) DON JUAN Aguarda, detente, espera.
26. Detente, cierzo muerto; ven, austro, que recuerdas los amores, aspira por mi huerto, y corran sus olores, y pacerá el Amado entre las flores.
Miles de ojos centelleaban y miraban fijamente a Nataniel, pero él no podía apartar su mirada de la mesa, y Cóppola continuaba sacando cada vez más gafas y cada vez eran más terribles las encendidas miradas que disparaban sus rayos sangrientos en el pecho de Nataniel. Este, sobrecogido de terror, gritó: ―¡Detente, hombre maldito!
No asumiremos la tutela del heredero de un hombre ni la guardia de la tierra que ese hombre poseyera de manos de otro por el hecho de que detente pequeñas propiedades de la Corona a cambio de un servicio de caballeros o arqueros o de índole análoga.
Mientras pronunciaba estas frases corrió a abrir la ventana y su marido, que la amaba, gritó: -Detente mi querida esposa, te doy permiso para que pidas lo que quieras.
-Alegráronse mucho las dos hermanas porque tenían los pies muy bonitos; la mayor entró con el zapato en su cuarto para probársele, su madre estaba a su lado, pero no se le podía meter, porque sus dedos eran demasiado largos y el zapato muy pequeño; al verlo la dijo su madre alargándola un cuchillo: -Córtate los dedos, pues cuando seas reina no irás nunca a pie: -La joven se cortó los dedos; metió el zapato en el pie, ocultó su dolor y salió a reunirse con el hijo del rey, que la subió a su caballo como si fuera su novia, y se marchó con ella, pero tenía que pasar por el lado del sepulcro de la primera mujer de su padrastro, en cuyo árbol había dos palomas, que comenzaron a decir. No sigas más adelante, detente a ver un instante...