detentador

(redireccionado de detentadores)

detentador, a

(Del lat. detentator.)
s. DERECHO Persona que retiene la posesión de lo que no es suyo.
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

detentador -ra

 
m. f. Persona que retiene la posesión de lo que no es suyo.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Los criollos ahora convertidos en los nuevos detentadores del poder para explotar y depredar a los indios y sus recursos naturales: careciendo de toda legitimidad y fuera de la voluntad sustentadora de los pueblos gobernados, tratan de hacer de lo que quedó de La Nueva España, una nación como las que se estaban formando en Europa.
El ciudadano que en cada uno de los Estados tome el mando de las fuerzas que expulsarán a los detentadores del poder público se hará cargo interinamente del Gobierno local, y procederá a organizar éste de acuerdo con las demás leyes en vigor, y a reserva de que sus actos de gobierno reciban la ratificación del Presidente legítimo de la República y de que esté conforme su investidura, la que no por ello perderá su carácter provisional.
En realidad, veo que cualquier modelo que pudiera instaurarse en Bolivia, como podría ser el caso del federalismo; al cual los detentadores del poder internacional procurarían llevarnos, después de la actual implantación de las autonomías regionales y departamentales; no es compatible con la delicada situación en la que se encuentra nuestra Nación, con los peligros internos y externos que se ciernen sobre ella.
Para resolver el problema social en favor de todos no existe más medio que uno, y es el siguiente: expropiar revolucionariamente a los detentadores de la riqueza social; ponerlo todo a disposición de todos, y obrar de suerte que todas las fuerzas, todas las capacidades, todas las buenas voluntades existentes entre los hombres, obren y actúen para proveer a las necesidades de todos.
Mientras no centren la educación en lo realmente humano, sino en la construcción de receptáculos hábiles para propósitos puramente económicos de unos cuantos detentadores que al final terminan siendo sólo los más ricos del panteón, todo devendrá estancamiento y fracaso, además de las obvias y tremendas consecuencias: la frustración de las esperanzas jóvenes.
-Humanismo ególatra romano: La anonimia de admiración a la especie humana de los ingenuos griegos, se convierte en auto adoración de los poderosos políticos, o de los adinerados. Los detentadores del poder se deifican y se vuelven estatuas a la crueldad hasta en los cementerios.
Pretender, en esta forma, haber llegado a una solución equitativa e intermedia, es un absurdo, pues no es necesario ser muy ducho en la materia para percatarse de que, con esos treinta y cinco años con que se pretende obsequiar a los detentadores, no hay en la República ni la más mínima parcela de tierra fiscal.
Éstos son los que han aportado críticas a los detentadores del poder educativo al enfrentar las posturas oficiales e insistir, por un lado, en conservar la tradición cultural, aunque sea erudita y memorística, o proponer nuevos caminos a la educación que rompa esquemas titiritescos.
de un movimiento revolucionario puede surgir un cambio de dirección en la economía capitalista transformándose los sindicatos obreros en órganos de control de las industrias expropiadas a los actuales detentadores; más existe el peligro de que el sindicalismo conformado a las necesidades y al artificio de la civilización burguesa, mantenga en pie la máquina política del estado.
Y debido a la creencia de que todo progreso es útil -porque proporciona pan a los hambrientos y goce a los que mueren de hastío y de gula- los trabajadores persiguen la quimera de llegar a dirigir la máquina que los tritura, alimentando el oculto y vengativo deseo de arrojar entre los engranajes del monstruo a los actuales detentadores del privilegio.
El tiempo intrínseco a la obra y el tiempo extrínseco del ser humano se entrelazan y se funden como en conjunción de literaturidad e historia lecturidad y asombro El otoño del patriarca así trasciende las circunstancias bananeras y banales y ya no somos nosotros sino ellos los detentadores los lastimeros enlastrados a las monarquías los sahumadores de la siembra luminosa los que aspiran al poder eterno de ser lo que no existe dioses y en la angustia del hallazgo-espejo descubrirse vacuidad y vivir en el tormento de no morir luego sino cacho a cacho golpe a golpe.
Nosotros mismos, las gemebundas y lacrimosas víctimas de hoy, ¿qué hablamos de justicia ni derechos, cuando muy bien nos convertiríamos mañana en los detentadores y verdugos de nuestros vecinos?