destronamiento

destronamiento

s. m. POLÍTICA Acción y resultado de destronar a un rey o soberano el destronamiento se produjo sin derramamiento de sangre.
Traducciones

destronamiento

detronizzazione

destronamiento

Detronisering

destronamiento

Dethronement

destronamiento

SM [de rey] → dethronement; [de gobierno] → overthrow
Ejemplos ?
En 1863 publica El libro chico, conteniendo aforismos filosóficos y en 1864 el ya citado 'El Ferrando, contestación a la crítica de dicho señor al Libro chico' Como político, formó parte de la Junta Constitucional del Gobierno de Sevilla, tras el destronamiento de Isabel II, y fue diputado a Cortes.
Como consecuencia de la Paz de París en 1856, apareció en el mapa de Europa un nuevo Estado que, tras unos primeros años azarosos y tras el destronamiento del príncipe Cuza, encontró una dinastía con Carlos de Hohenzollern Sigmaringen.
Cuando se convocaron las primeras elecciones de la nueva monarquía amadeísta en marzo de 1871 a los republicanos federales no les importó formar una coalición electoral con los carlista, situados en sus antípodas ideológicas pero que tampoco reconocían la legitimidad de Amadeo I, y así convertir las elecciones en un plebiscito sobre el rey y alcanzar lo que Castelar llamó su «destronamiento constitucional».
Así, en el contexto de la Revolución Francesa se instauró la Primera República tras el destronamiento de Luis XVI, la cual existió entre los años 1792 y 1804 cuando Napoleón Bonaparte la disolvió al proclamarse emperador.
Octavio Augusto se apoderó del tesoro del templo de Hércules durante su guerra contra Lucio Antonio, la misma suerte que corrieron otros templos de Roma y alrededores. Durante el Imperio romano vivió en la ciudad la reina Zenobia después de su destronamiento.
Después del destronamiento del shogunato Tokugawa y el establecimiento de la era Meiji, cuyo gobierno estaba modelado al estilo europeo, surgió un ejército más formal, leal al gobierno central y que no pertenecía a dominios individuales, ya que se reconocía que era necesario preservar la independencia de Japón frente al imperialismo occidental.
Su primera declaración política apareció implícita en un poema escrito para celebrar el restablecimiento de la Constitución de 1812 tras el motín de los sargentos de La Granja en agosto de 1836: Siempre mostró una lealtad total a la reina Isabel II, hasta el punto de que al final del bienio progresista no quiso encabezar la resistencia al golpe moderado porque eso podría poner en peligro a la monarquía isabelina y «yo, monárquico y defensor de esa augusta persona, no quiero ser cómplice de su destronamiento»; incluso permaneció un tiempo en Madrid, antes de retirarse a Logroño, a petición expresa de la reina con el fin de sofocar una revuelta que en la ciudad había «tomado por bandera la persona de VE».
Pues salta Topete y dice: «Conste que yo no me rebelé contra doña Isabel II; conste que mi plan no alcanzaba a tanto; conste que a semejante extremo me condujeron las exigencias de mis aliados, presentándome la conservación de la dinastía incompatible con el bienestar de la patria, y conste, por último, que el destronamiento de la reina será para mí un tormento que me acompañará hasta el sepulcro».
Probablemente la pérdida de la batalla (y con ella el destronamiento y la prisión) influyeron favorablemente en el sistema nervioso de Rosel; pues lo abandonó todo arrebato de furia, volviendo a su locura inofensiva de erigir que se le tratase con la consideración debida a un rey en desgracia.
García, un nieto del rey Ordoño I llamado Alfonso, con nombre y cargo de Conde de Lebeña, valiéndose de la autoridad que acaso le concedía la participación que había tenido en el destronamiento de su tío Alfonso III, el último rey de Oviedo, intentó apoderarse de los sagrados restos de Santo Toribio á despecho de los monjes de San Martín de Liébana, sus celosos guardadores.
Shakespeare, dos siglos más tarde, da en su obra una gran importancia al gusto apasionado del rey por los trajes alegres y las modas extranjeras, reflejados en los reproches de Juan de Gante, por ejemplo, y en el discurso mismo de Ricardo, del acto tercero, sobre su destronamiento.
Se desconoce si las Siete Partidas fueron promulgadas por Alfonso X. Algunos autores así lo creen y afirman que el destronamiento del rey sabio por su hijo Sancho IV habría suspendido su vigencia.