desteñir

(redireccionado de destiñen)
También se encuentra en: Sinónimos.

desteñir

1. v. tr., intr. y prnl. Perder brillo los colores con que está teñida una cosa esa chaqueta destiñe.
2. v. intr. Manchar un objeto a otro cuando se encuentra en contacto con él estos zapatos destiñen.
NOTA: Se conjuga como: ceñir
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.

desteñir

 
tr.-intr. Quitar el tinte a un objeto; borrar o apagar [los colores].
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

desteñir

(desteɲiɾ)
verbo transitivo
atenuar o sacar los colores Destiñó el pantalón con cloro.
Kernerman English Multilingual Dictionary © 2006-2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos

desteñir

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

desteñir

to fade, run, fade

desteñir

sbiadire, stingere

desteñir

fade

desteñir

Fade

desteñir

تتلاشى

desteñir

フェード

desteñir

A. VT (= quitar el color a) → to fade, discolour, discolor (EEUU)
B. VI (desteñirse) VPR
1. (= perder color) → to run
se ha desteñido la camisetathe T-shirt has run
2. (= manchar) → to run
esta tela no destiñethis fabric won't run
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
No son tanto las tapicerías que se destiñen en el vestíbulo, ni los salones suntuosos, ni los bronces, los mármoles y los cuadros de la galería, ni el gabinete del extremo oriente con sus sederías chillonas y sus chirimbolos extravagantes, ni las colecciones de armas y de porcelanas, ni mucho menos tu biblioteca ni las aguafuertes y dibujos que te encierras a ver por semanas enteras.
Ya vendrán, hija del alma, ya vendrán, hija querida, los nublados de la vida que fingen mentida calma; ya vendrán con su misterioso afán, con su efervescencia ruda las tormentas de la duda que barren las ilusiones, que destiñen los matices y remueven las raíces de la fe en los corazones.
¿A qué sentir males que no podemos ni aliviar? Y, sin embargo, los sentimos, y sobre nuestra serenidad destiñen manchones de melancolía las miserias ajenas.