Ejemplos ?
Reíme de ver su río, y sobre los antepechos de su puente titular no sé si le dixe aquesto: No os corráis, el Manzanares; mas ¿cómo podréis correros, si llegáis tan despeado y de gota andáis enfermo?
Al amanecer, jadeante, despeado, con una cuarta de lengua fuera, la lana mancillada por el lodo de cien charcos, el Quin llegó a la puerta de la granja en que descansaba su amo, arrepentido de delitos que no había cometido, con la repugnancia y el dejo amargo de placeres furtivos que no había gustado.
Habíala pasado escalando los flancos de las montañas, y al amanecer me encontraba a una altura donde reinaba un frío penetrante, y la nieve cubría de blancos festones la copa de los tolares. Mi caballo, jadeante, cayendo, despeado y jadeante, se detenía a cada instante dando fuertes resoplidos.