desmoralizarse

desmoralizarse

(desmoɾali'θaɾse)
verbo pronominal
perder el ánimo Me desmoralicé con la derrota.
Ejemplos ?
Según Jimenez de la Espada, cuando la Audiencia encomendó a uno de sus oidores y al arzobispo don fray Jerónimo de Loayza la dirección de la campaña contra el caudillo revolucionario Hernandez Giron, la musa popular del campamento realista zahirio la pachorra del hombre de toga y la afición del mitrado al ajedrez con este cantarcillo pobre rima, pero rico en verdades: El uno jugar y el otro dormir, ¡on que gentil¡ No comer ni apercibir ¡oh que gentil¡ Una ronca y el otro juega...¡ y así va la brega¡ Los soldados, entregados a la inercia en el campamento y desatendidos en la provison de víveres, pricipiaban ya a desmoralizarse...
Gamarra puso sitio a la fortaleza; pero la impopularidad de su causa era tanta y tan hostiles le eran los limeños, que la tropa empezó a desmoralizarse, y no sólo soldados sino hasta oficiales y jefes desertaban de su bandera, para engrosar las filas del gobernante legítimo.
Cuando ya llevaban 11 días en tal situación y comenzaban a desmoralizarse, narra Moneta: Al día siguiente en la Base se recibieron cinco despachos, uno era el saludo y felicitación del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, otros tres las contestaciones oficiales de otras autoridades y el quinto –y más importante- decía: "Moneta, Jefe Expedición.
Sucedió que la ciudad llevaba cercada bastante tiempo pero la población no quería rendirse y los soldados cristianos comenzaban a desmoralizarse por el largo asedio.
En vista de su victoria, Gatlin expresó que había sido un honor imponerse a quien le había provocado inspiración para ser mejor corredor y protagonista en este deporte.Por su parte, y lejos de desmoralizarse, Bolt enfatizó que la derrota había sido previsible, y que su principal objetivo pese a todo era el campeonato del mundo.
Lejos de desmoralizarse, intentaron otro atraco en un ferrocarril que pasaría por la localidad de Gad´s Hill, en enero de 1874, y obtuvieron diez mil dólares.
Entre estas dos victorias, tiene su primer accidente en Nürburgring, su Osca vuelca y en 1955, se rompe una pierna en Silverstone, al volante de un Ferrari de Fórmula 1. Lejos de desmoralizarse sus accidentes no hacen más que incrementar su motivación.
Tras la batalla, los oficiales de Alejandro se opusieron fuertemente a la intención de su jefe de proseguir hacia el este, alegando que el ejército estaba exhausto y empezaba a desmoralizarse por llevar más de ocho años en campaña.