desmoralización

desmoralización

1. s. f. Pérdida del valor o de la confianza en sí mismo después de la noticia, cundió la desmoralización. desánimo
2. Acción y resultado de perder las buenas costumbres. moralización
Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.
Traducciones

desmoralización

demoralizzazione

desmoralización

démoralisation

desmoralización

desmoralização

desmoralización

demoralization

desmoralización

SFdemoralization
Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005
Ejemplos ?
Los desastres de la Guerra Hispano-estadounidense, sumieron a la Marina española en un largo periodo de incertidumbre y desmoralización.
El país se encontraba en grave crisis económica, con una completa desmoralización en la percepción de rentas y decadencia en la industria.
La desmoralización se hizo tan ostensible que todos terminamos por armarnos con lo que teníamos a mano, pues no sabíamos si la muerte debía llegarnos de la mano de los hombres o del furor de los elementos.
-¡Qué esperanza!, no ve que esa carne no le hubiera sentado, por la poca costumbre que tiene de comer de ella!» Y como lo ajeno poco cuesta, se tira la carne, se malgasta el cuero, se desperdician bienes materiales, y se perpetúa la desmoralización.
Surge, por esto un aumento de la desesperación y desmoralización de la clase obrera, generando la insolidaridad en su seno, de lo que se sirven los empresarios para obtener mano de obra dócil y barata.
Recorrió la isla y, en el departamento de Santiago, sin motivo legal recordó con pena la triste época de Toussaint Louverture y de Dessalines; llevaba consigo un monstruoso estado mayor que por doquier introducía la desmoralización.
No quiero sombrear este cuadro recordándoos la universal inseguridad y alarma en la que se hallaba la república pocos años antes de mi elevación al gobierno, fresca está en la memoria de todos aquella época de horror, en que cada día era señalado dentro de la capital misma por más de un crimen atroz, cuyas víctimas acusaban silenciosa pero enérgicamente la creciente desmoralización del pueblo y la relajación de los resortes sociales.
El desorden de los chilenos intimidó á generales, á los jefes y oficiales. Se vieron impotentes para tal desmoralización, se encontraron amenazados de muerte por su mismo ejército.
Entre Oriente y Las Villas, había 5 000 soldados más copados, los tanques estaban todos del lado de allá y estaban copados también, porque los puentes estaban volados y no podían moverse (EXCLAMACIONES). La desmoralización en las filas de las fuerzas armadas era completa, no tenían posibilidad de resistir 20 días más.
En el debate sobre la ley de prensa, la Montaña había descendido ya a un grado tal de desmoralización, que hubo de limitarse a aplaudir los brillantes párrafos de una vieja notabilidad luisfilípica, del señor Víctor Hugo.
Y por ahí andaba una fotografía de un cabo con un fusil, y yo cada vez que veía esa fotografía me preguntaba: “¡Dios sabe cuánta gente mató el cabo ese, que después andaba persiguiendo a los esbirros!” Y vino lo que tenía que ocurrir: las clases, los soldados, ante el descrédito y la desmoralización de los oficiales, un día dieron un golpe de Estado; pero se quedaron con los fusiles las clases y los soldados, se quedaron con las armas en la mano.
Hallábase, como buen español, durmiendo siesta en la tarde del 7 de noviembre de 1815 cuando le avisaron que en la plaza de Santa Catalina estaba formado el regimiento de Extremadura en plena rebeldía contra sus jefes, y que la desmoralización se había extendido ya a los cuarteles de húsares y dragones.