desmesurado

(redireccionado de desmesurada)
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desmesurado, a

1. adj. Que es enorme o exagerado nos recibió con atenciones desmesuradas. desmedido
2. adj./ s. Que se comporta sin mesura o consideración no consiento que me hables con esas desmesuradas palabras. insolente, atrevido

desmesurado, -da

 
adj. Excesivo, mayor de lo común.
adj.-s. Descortés, insolente, atrevido.

desmesurado, -da

(dezmesu'ɾaðo, -ða)
abreviación
que es desproporcionado, sin medida un amor desmesurado
Traducciones

desmesurado

excessive

desmesurado

nadměrné

desmesurado

overdreven

desmesurado

liiallinen

desmesurado

과도한

desmesurado

överdriven

desmesurado

ADJ
1. (= desproporcionado) → disproportionate
2. (= enorme) [ambición] → boundless; [dimensiones] → enormous
3. (= descarado) → insolent
Ejemplos ?
Allí por la mañana fue amarrada, y allí para engullirla se venía aquella orca voraz desmesurada que de este cebo infando se nutría.
La luz verdosa del farolón de bronce, amarrado por una cadena a la clave del arco, proyectaba del mendigo una desmesurada sombra, movediza en el triangular empedrado del zoco, sembrado de rosas podridas y cáscaras de melones.
Princessa Anna, por la Gracia de Dios Reyna de la Gran Bretaña, de Francia, de Irlanda, etc., movida del bien común de la Europa, para librarla de la esclavitud que le amenaza la desmesurada ambición de la Francia...
Por el contrario, después de una íntima y rigurosa investigación, llegué a la conclusión de que el principio opuesto, el de individualidad y el proceso de DESCONEXIÓN contenían la llave maestra y todo el poder de regeneración y redención necesarios para la solución del gran problema social. De hecho, este principio promete tanto que resulta difícil de creer, la esperanza parece desmesurada.
Tenía la cabeza redonda y rapada, hablaba con suavidad y tenía un modo especial de silbar las eses, pronunciándolas tan claras que parecía que las usaba más a menudo que nadie; pero todas sus peculiaridades contribuían a su respetabilidad. Si hubiese tenido una nariz desmesurada habría sabido hacer que resultase respetable.
Sarcófagos, sepulcros, panteones, engendro del humano desvarío, que en frisos y frontones profanáis con hinchadas inscripciones la austera palidez del mármol frío; profundos hipogeos so las altas pirámides cavados; soberbios mausoleos, bajo el peso de bélicos trofeos y alabanzas pomposas agobiados; sepulturas que, en forma artificiosa disimulando el hueco de la tierra, procuráis disfrazar la negra fosa, boca insaciable que jamás se cierra; cenotafios de lápida historiada que fingís ocultar a humano ojos los humanos despojos, perdidos en las fauces de la nada; mole desmesurada de Adriano...
Sus labios delgados y hundidos se dilataban a la sombra de su nariz desmesurada y corva como el pico de un aguilucho, y aunque de sus ojos pequeños, redondos y casi ocultos entre las espesas cejas, brotaba una chispa de mal reprimida cólera, seguía impasible golpeando con su martillito de hierro el yunque donde aderezaba las mil baratijas mohosas y, al parecer, sin aplicación alguna, de que se componía su tráfico.
Fue el serenísimo duque de Anjou admitido por conde de Barcelona, con derogación de, el cual se halló oprimido de las grandes fuerzas que los franceses pusieron en el Rosellón, ayudados sus designios de la desmesurada ambición de los, que, buscando más despótico su gobierno, han encontrado su justo y merecido abatimiento.
El «novato», tomando entonces una resolución extrema, abrió una boca desmesurada, y a pleno pulmón, como para llanar a alguien, soltó esta palabra: Charbovari.
Por eso ellos no opinaban ni decían esta boca es mía, cuando estaban contemplando de manera cotidiana la sangría verdaderamente desmesurada de los dólares hacia la Unión Americana.
Eustaquio se sintió pronto tranquilo en lo relativo a su novia; Javotte, en realidad, no había hecho otra cosa que guardar una impresión demasiado intensa de sus recuerdos de niña, que en una vida tan poco accidentada como la suya adquirían una importancia desmesurada.
Era más bien él a quien se hubiera tomado por la virgen de la víspera, mientras que la recién casada no dejaba traslucir nada que permitiese sospechar lo más mínimo. Los más maliciosos sabían qué decir, y cuando pasaba cerca de ellos la miraban con una atención desmesurada.