Ejemplos ?
Pero a medida que adelantaba, la perspectiva variaba; los grupos se deshacían, venían a formarse tomando diversas actitudes y se desparramaban corriendo como si en el medio de ellos cayese alguna bala perdida o asomase la quijada de algún encolerizado mastín.
Grupos de derechos humanos señalaron que los oficiales de policía, a veces, se deshacían de los cuerpos de sus víctimas para evitar las investigaciones.
Vio en estas esencias una fealdad y una imperfección que nunca había pensado; vio que, sumidas en dolores sin fin, en angustias incesantes, eran circundadas por un torbellino de tormentos, quemadas por el fuego del velo de la separación y como aserradas alternativamente por las sierras de la repulsión y la atracción. Vio aquí, a más de estas esencias atormentadas, otras que aparecían y luego se disipaban, que se formaban y luego se deshacían.
Los mozos, soñolientos, barrían, limpiaban los bancos, deshacían las torres de sillas que había sobre las mesas, y se iban los más a dormir otra vez.
Pero de todos modos una hora después lanzaban a un coche descubierto sus flamantes personas, calzados de botas, poncho al hombro -y revólver 44 al cinto, desde luego-, repleta la ropa de cigarrillos que deshacían torpemente entre los dientes- y dejando caer de cada bolsillo la punta de un pañuelo de color.
El simplismo histórico tiende a formar un sistema mental completamente falso y del cual está embebida la historia. Se cree que los gobernadores hacían y deshacían, que los virreyes eran obedecidos fuese cual fuese su resolución.
Entretanto, algunos otros, tan desdichados como ellos, se deshacían a duras penas de los lazos con que el parentesco y la amistad querían conservarlos algunos momentos más en tierra.
Mientras la niña se entretenía con las monjas, que sacaban regalillos al través de la reja y se deshacían en fiestas y arrumacos, la mamá cuchicheaba con la abadesa acerca del asunto.
Retirado el cadáver, como las ropas convertidas en pavesas se deshacían al más ligero contacto, los obreros se despojaron de sus blusas y lo cubrieron con ellas piadosamente.
A la hora de la cena, después de los tiernos pollitos, que se deshacían como merengue en su lecho de guisante, apareció, en efecto, un plato donde crujían aún las setas recién salidas de la sartén.
Sin embargo, casi a todos ellos se les miraba tristes, aunque a veces sonreían, sobre todo cuando se aproximaba algún español a contratarlos. Entonces se deshacían en cortesías y finezas exageradas y siempre se iban tras de sus amos.
Así era su vida entonces, a los lobos me refiero, sin sus colmillos de bronces ni sus ojazos de fiero; apenas gustaban quesos y se deshacían en besos.