desengaños

desengaños

(desen'γaɲos)
sustantivo masculino plural
conjunto de malas experiencias vividas por una persona Aprendí mucho de los desengaños de la vida.
Ejemplos ?
el kaleidoscopio arde, y nuestro sueño cobarde huye, porque sueño fué. Que al venir años tras años sólo quedam, ¡santo Dios! de este mundo en los escaños, ¡desengaños! ¡desengaños!
¿Creéis que ese hombre, antes de dejar el mundo, antes de renunciar a las riquezas, a la fama, al poder, a la juventud, al amor, a todo lo que desvanece a las criaturas, no habrá sostenido ruda batalla con su corazón? ¿No adivináis los desengaños y amarguras que lo llevarían al conocimiento de la mentira de las cosas humanas?
Era exclusivamente cantor de sus propios sentimientos; parecía insensible a todo atractivo humano y mojaba la pluma en la hiel de los desengaños para trazar así, con caracteres de fuego, sus más amargas concepciones.
Sexagenario ya, reumático, con el cuerpo lleno de alifa- fes y el alma llena de desengaños, dejó el servicio, y con le- tras de cuartel ó de retiro fué á avecindarse en el Cuzco, don- de poseía un pequeño fundo, y donde vivía tranquilamente sin tomai- cartas en la política, y tan alejado de la autoridad como de la oposición.
Xue quien da los primeros pasos en el palenque de la vida, se nos exhiba más abru- mado de desengaños y más dolorido que el doliente Job, es una aberración que hace llorar...
Sus rimas tenían todo el atractivo de la adolescencia, todo el tibio perfume de la juventud que aún no ha sido combatida por el huracán de las pasiones ni apurado la hiel de los desengaños y del infortunio.
DOÑA MELCHORA No hay disculpas contra avisos de desengaños y enojos: Don Fernando, en vuestros ojos descuidados y remisos deletreo la tibieza que encubrís en lo interior; no vive en la lengua amor; los ojos le dan firmeza.
oña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Ministro del Tribunal de Cuentas, y acaso, acaso mejor para inspector general de Policía; pero sus creencias, sus gustos, sus desgracias, sus achaques, sus desengaños la habían inclinado del lado de la piedad...
-dijo-, pues con un buen redactor, también habría oradores en el concejo de mi pueblo.» Curado con estos desengaños de la pasión política, diose a lo de puro recreo; y quiso contemplar de cerca lo que tanto admiró desde lejos: la casa de fieras .
Iba a preguntarse, por cuarta o quinta vez, si el título de prado sería irónico, chocándole que cupiese en cabeza humana (ignoraba don Silvestre la historia del célebre paseo), la idea de llamar una cosa con el nombre que menos le conviene; pero recordó lo que acababa de ver con el de casa de fieras, y días atrás, con los de puertas de Segovia y de Atocha, y se convenció de que Madrid era una pura ilusión. Por fortuna, don Silvestre era muy poco artista y mucho menos literato, y con ello se ahorró otros muchos desengaños.
IV - Tiempo perdido Dejando atrás a Granada, en cuyas torres el viento ya la cruz triunfante adora entre cristianos trofeos, y dejando atrás la corte de los hispánicos reinos, donde tristes desengaños cogió y amargos desprecios, va el genovés navegante, va el portentoso extranjero en una mula de paso hacia Córdoba derecho.
Al poco tiempo nomás el amor le picotió, y el mocito se casó con la hija del capataz; todo marchaba al compás de la dicha y del amor, y pa grandeza mayor, dios le mandó con cariño, un blanco y hermoso niño más bonito que una flor. Iban pasando los años muy felices en su choza: ella, alegre y güena moza; él, fuerte y sin desengaños.