Ejemplos ?
Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de don Antonio de Valdecuellos desengañó al iluso Manrique; dos meses durante los cuales en cada hora había formado un castillo en el aire, que la realidad desvanecía con un soplo; dos meses durante los cuales había buscado en vano a aquella mujer desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma, merced a sus aún más absurdas imaginaciones, cuando, después de atravesar, absorto en estas ideas, el puente que conduce a los Templarios, el enamorado joven se perdió entre las intrincadas sendas de sus jardines.
Una mañana, vio que asomaba una plantita casi donde había puesto la semilla, y, llena de emoción y de alegría, corrió a llamar al padre. Este vino y, sin necesidad siquiera de agacharse, la desengañó, haciéndole ver que no era más que quinua.
Proseguí yo en ir y ella prosiguió en enseñarme, ya no de burlas, porque la desengañó la experiencia; y supe leer en tan breve tiempo, que ya sabía cuando lo supo mi madre, a quien la maestra lo ocultó por darle el gusto por entero y recibir el galardón por junto; y yo lo callé, creyendo que me azotarían por haberlo hecho sin orden.
El vértigo de las grandezas se apodera a veces de nuestra juventud, el torbellino de la corte arrastra a muchos granadinos, y nos resta energías, actividades provechosas, talentos que en Granada hubieran tenido mejor empleo y que las más veces naufragan en el oleaje cortesano, y van a aumentar las falanges de pretendientes y empleomaníacos que tanto nutre sus filas de gente provinciana a quienes desengañó Madrid inutilizándola para siempre...